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Terapia contra la derrota electoral

La derrota de John Kerry en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ha sumido a sus partidarios en una depresión tan profunda que muchos, incapaces de superarla por sí mismos, están buscando ayuda psicológica. Las consultas de los profesionales de la salud mental están abarrotadas de kerry-ites y hasta se ha acuñado un nuevo término médico para definir su enfermedad: poselection selection trauma (PEST). "Hemos desarrollado un programa de terapia para ellos", dijo Rob Gordon, director ejecutivo de la American Health Association, en la ciudad de Boca Ratón, Florida, en declaraciones al periódico de esa localidad. Gordon, que es el primer psicoterapista al que la Cruz Roja de EE UU envió a la zona cero de Nueva York tras los atentados del 11-S, afirma que la mayor preocupación de él y sus colegas es "prevenir suicidios, como el que ya ocurrió en Nueva York el pasado fin de semana" de un voluntario de la campaña de Kerry, Andrew Veal, de 25 años. La situación es particularmente aguda en el condado de Palm Beach, epicentro del fiasco electoral de 2000 con las infaustas papeletas mariposa. Miles de los que entonces votaron por el conservador Pat Buchanan creyéndose que lo hacían por Al Gore, confundidos por el extraño diseño de las papeletas, esta vez salieron como un ejército a apoyar al candidato demócrata. Estaban tan convencidos de que iba a ganar, que al conocer los resultados que dieron a George W. Bush 3,6 millones más de votos cayeron de un estado de euforia a uno de incredulidad, luego de rabia y finalmente de depresión. Así lo ha explicado el especialista en traumas Douglas Schooler, quien ha tratado con "hipnoterapia intensa" a casi una veintena de partidarios de Kerry en los últimos días. Los síntomas de PEST incluyen de acuerdo a Schooler "un estado de extrema indignación, impotencia, desilusión, desesperanza y paralización emocional". La organización nacional Emociones Anóninas es otra de las que se han visto desbordadas de Kerry-ites deprimidos, hasta el tal punto que su portavoz, Karen Jacobs, asegura que los están teniendo que referir al comité central del Partido Demócrata para que allí les ayuden a conseguir terapia. "Hacemos lo que podemos, les dejamos que ventilen su estrés en grupo, pero no tenemos una terapia específica para tratar el trauma de la pérdida de Kerry", dice Jacobs.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2004