Eso de que todos los obispos de este país, menos los de Euskadi y Cataluña, se pongan de acuerdo en algo y pidan firmas contra el laicismo, me recuerda algo que ya sucedió por el año 36. Si no tenemos memoria histórica, estamos condenados a repetirla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2004