He nacido y me he educado en Alicante y en mi familia no conocemos ninguna generación que no sea de aquí. Sin embargo, para mí y otros muchos en mis circustancias Alicante no se llama "Alacant".
Dicho esto, quería decir también que además de ser alicantina soy funcionaria, lo que significa que pago mis impuestos de forma completa y puntual, pero la verdad es que los pago más por miedo a la venganza del señor Solbes y de su Ministerio que por convicción, ya que me parece indignante que con ellos se paguen, entre otros gastos -muchos de ellos también discutibles-, los sueldos de unos políticos que se dedican a pasar su jornada laboral discutiendo sobre si el valenciano es catalán o si el balear es lengua o dialecto, mientras que los temas para los que los ciudadanos les pagamos sigan sin resolverse; sin ir más lejos, en algunas plazas del centro de mi ciudad estan durmiendo ancianos a la intemperie.
Me parece correcto que el señor Zapatero presente la Constitución europea en cuatro lenguas si eso se ajusta a nuestra Constitución, pero que de este tema se debata hasta convertirlo en primeras páginas de los periódicos me parece verdaderamente un despropósito. Yo le pediría a nuestros políticos que no pierdan el norte, que no confundan los temas accesorios con los temas fundamentales que realmente hay que resolver como son los temas sociales, de justicia o educativos entre otros.
Y por cierto, señor Zapatero, si tanto apoya las lenguas, ¿por qué no nos lo demuestra y aprende usted un poquito más de inglés?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2004