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Crítica:

El bosque enhiesto

La escultora Beverly Pepper presenta, en Palma de Mallorca, su primera retrospectiva en España. Una cita con sus trabajos paisajísticos y con su serie de esculturas.

Beverly Pepper (Nueva York, 1922) es conocida principalmente en España por la creación del parque escultórico Sol i ombra, 32.500 metros cuadrados de terreno artísticamente intervenido junto a la estación del Norte de Barcelona. Una actuación urbana espectacular, articulada en torno a un gigantesco monte/ola de cerámica, que llevó a cabo entre 1987 y 1992. Ahora llega a nuestro país, al espacio expositivo del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, la primera retrospectiva de la escultora que se lleva a cabo en España. Una oportunidad para disponer de una perspectiva más general sobre su trayectoria, en la que, si bien la integración poética de sus obras en el paisaje es su esencial seña de identidad, no faltan las esculturas que podemos llamar de taller. Objetos artísticos per se, independientes de su ubicación espacial transformadora.

BEVERLY PEPPER

'Una poética del espacio'

Casal Solleric

Paseo del Borne, 27

Palma de Mallorca

Hasta el 15 de noviembre

Comisariada por Maria Lluisa Borràs, la muestra se articula en torno a dos recorridos. El primero lo componen los paneles, grandes fotografías, bocetos, dibujos y maquetas realizados con motivo de tres de sus mayores intervenciones paisajísticas: la citada, y gaudiniana, de Barcelona; Palingénesis, inmensa pared curvada de hierro que recrea la idea de que cada elemento engendra al siguiente, en un bosque de las inmediaciones de Zúrich; y el teatro Celle, en su amada Toscana italiana, en el que sobresale la verticalidad sagrada y totémica de sus centinelas de acero.

El segundo recorrido son piezas individuales. Un enhiesto bosque animado con esculturas de entre 1978 y 2003. El de la cúspide de su madurez. La artista define su producción como "una religiosidad con minúscula". Precisamente, en las obras últimas reaparece uno de sus motivos principales, el triángulo, con el que condensa dualidades tan caras a la escultura abstracta del siglo XX, lo lleno y lo vacío, lo sagrado y lo terrenal, divinidad y sexo, trascendencia y humanismo. En este tramo de la muestra se impone pasear entre las piezas. En bronce, hierro forjado, acero, piedra o mármol, en su mayoría son obras de rotundidad expresiva, austeras como limas con las que pulir el desorden del mundo, o rugosas como demostración de que el tiempo impone su aplastante escala a cualquier intento humano por enseñorearse de la naturaleza.

Beverly Pepper cuenta con obra en el Centro Georges Pompidou de París, en el Metropolitan Museum de Nueva York, en el Albertina Museum de Viena y en destacados espacios de Boston, Florencia, Sidney y Tokio. Ya era hora de sintonizar el reloj geológico de su obra también en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2004