Desde hace tiempo han proliferado en Madrid los bolardos para que los conductores no "asalten" las aceras y dar al peatón lo que le corresponde, la acera. Hay instalados en Madrid un tipo de estos bolardos, los pequeños -el que más abunda en la ciudad-, que, por su tamaño y material, parece que estuvieran diseñados por los chapistas de los coches, porque, aparte de proteger la acera para el peatón, lo que hacen es fastidiar la chapa del coche cuando aparcas porque, sencillamente, no se ven.
Esto no es una guerra entre peatón y conductor, porque los dos son una misma persona en un momento o en otro, pero el Ayuntamiento ya podría pensar un poco y poner un tipo de bolardo con algún revestimiento de goma, y hacerlos visibles, para que no se rayasen los coches con tanta facilidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2004