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Desarticulada una red que robaba furgonetas y vendía los motores

Siete detenidos, 150 motores recuperados y 11 vehículos incautados. Ése es el balance de la Operación Grasa realizada de forma conjunta por agentes de la Policía Municipal de Madrid y de la Guardia Civil, y que ha permitido la desarticulación de una banda dedicada a robar furgonetas y a vender los recambios. La red operaba por toda la región y despiezaba los vehículos en tres naves de la zona de Valdemingó-mez, en el distrito de Puente de Vallecas.

Las investigaciones comenzaron a principios de verano, cuando agentes de la Policía Municipal comprobaron que, con cierta regularidad, eran incendiados en la Cañada Real. Siempre eran furgonetas, aunque a veces había coches de lujo. Los investigadores se centraron en tres parcelas, donde se llevaba a cabo el desmontaje de los motores de los vehículos robados.

Los investigadores pudieron descubrir que la banda estaba perfectamente estructurada. Unos se dedicaban a robar las furgonetas en la zona sur y los barrios más cercanos a Villa de Vallecas, por lo que cobraban entre 100 y 200 euros. Después la aparcaban en una calle determinada, donde eran recogidas por los encargados de despiezarlas en Valdemingómez. A la mañana siguiente, cuando habían cogido las piezas más valiosas (motores, cajas de cambios...), los incendiaban. Cuando el vehículo se enfriaba, un chatarrero se encargaba de subirlo a una grúa y llevarlo a un desguace de Leganés donde era achatarrado.

"Un motor de estas características era vendido por unos 3.000 euros y una caja de cambios por unos 1.000", explicó el capitán de la Guardia Civil Javier Rogero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de noviembre de 2004