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Clásicos y jóvenes revalorizan el relato corto portugués

El pasado y el presente del cuento portugués prueban el firme arraigo de este género en el país vecino. La edición de Cuentos completos (Siruela), la primera antología de José María Eça de Queirós (1845-1900), uno de los más grandes de autores de la literatura portuguesa, y de Alta velocidad (Lengua de Trapo), una colección de relatos de 16 autores jóvenes, demuestran la enorme vitalidad del cuento en Portugal. "La literatura portuguesa no tiene una clara distinción entre cuento, novela o poesía. Muchos autores cultivan todos los géneros", aseguró el escritor João de Melo en la mesa redonda celebrada durante la II Mostra Portuguesa en Madrid.

Ambas recopilaciones han sido editadas antes en castellano que en portugués y en ellas se recoge la historia viva del relato corto como género y realidad. A juicio de Filipa Melo, autora de uno de los relatos de Alta velocidad, "la nueva generación no arrastra las preocupaciones testimoniales históricas que marcaron a los mayores. Ahora también ellos parecen haber soltado amarras con esta obligación testimonial forzada por el trauma directo de la historia que han vivido. Yo nací en Cuito, Angola, una ciudad que ya no es portuguesa, pero la historia la he vivido de otra manera. Parte de la riqueza portuguesa es ese no poder catalogar de dónde vienes. Portugal es un país en construcción permanente".

Karmele Setien, editora del volumen colectivo, destacó la "enorme diversidad, libertad y modernidad" de los cuentos reunidos, algunos de cuyos autores "muestran influencias de la generación de Lobo Antunes". "La conciencia humana frente al otro" es, según Filipa de Melo, la marca de continuidad de los jóvenes respecto de la tradición literaria portuguesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 2004