En San Mamés, los pensamientos se concentraron más en los ausentes que en los jugadores que saltaron al césped. Hubo recuerdos para Julen Guerrero, que sigue sumido en su particular pozo negro. Durante estas jornadas se ha especulado sobre el presunto interés del Atlético por él. El presidente del club bilbaíno desmintió cualquier contacto con el club madrileño.
Otro de los ausentes fue Diego Simeone. En Bilbao no importó que el argentino no hubiera entrado en la convocatoria; si tiene intenciones de volver a jugar a su país, al Racing de Avellaneda, o si existe un conflicto latente entre el jugador y el entrenador César Ferrando. Al "Cholo" se le recuerda en la capital vizcaína por su brutal entrada a Julen Guerrero. Le dejó los tacos en la pierna y un recuerdo indeleble en la memoria de todos. Hasta se pudo ver a un discreto Luis Fernández, contemplando las evoluciones de su ex equipo.
También se echó de menos a Yeste, relegado a la grada a última hora, debido a "unas molestias en el cuádriceps", según aseguró su entrenador, Ernesto Valvede. Pese a los buenos minutos del joven Jonan García -Tiko, el sustituto natural de Yeste empezó en el banquillo-, el equipo vasco se convierte en vulnerable y poco imaginativo sin los imprevisibles gestos técnicos del mediapunta.
En el lado colchonero, el titular Perea también se pudo considerar como ausente. Su actuación de menos de media hora resultó opaca y triste. Mediada la primera mitad, el central recayó de una lesión en uno de los huesos de la cadera que le había tenido toda la semana a medio gas.
Entre los presentes, el foco estuvo centrado en el delantero atlético Salva, que recibió el maltrato verbal y sonoro de la sección más radical de la parroquia de San Mamés. Desde el minuto uno se pudieron escuchar cánticos del tipo: "Salva, muérete", otros mentando a la madre del jugador o "militares, parásitos sociales", en referencia a la vocación del delantero. Todos sus movimientos fueron seguidos con acompañamiento de viento y sólo en una ocasión de la primera mitad, una dejada de Fernando Torres, rematada muy ajustadamente por Salva fue capaz de callar a los hinchas más violentos.
El desenlace del partido, por otro lado, mereció valoraciones diferentes para los entrenadores. Ernesto Valverde, se mostró muy contento con los tres puntos sumados por el Athletic. "Son fundamentales", aseguró. "La semana ha sido bastante dura y retomar la senda del triunfo después de la última derrota nos ayuda muchísimo".
César Ferrando, el entrenador del equipo madrileño, no disimuló su disgusto por la derrota. "El resultado final no refleja lo que ha ocurrido en el campo. Ha sido un partido igualado y una jugada aislada lo ha decidido", indicó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004