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EL ENREDO

La semana que viene

En este viaje al planeta de los centros hay que tener paciencia.

DESDE QUE TENGO MEMORIA se anuncia que, a lo mejor, la semana que viene Batasuna condenará la violencia de ETA. No hay que descartar que algún día suceda. A lo mejor, la semana que viene. Dicen que un pesimista es un optimista bien informado, pero quienes lo dicen son pesimistas, personas que creen tener razón porque al final te mueres y dicen: ¿lo ves? La semana que viene puede pasar de todo. La semana que viene se encarrilará la guerra de Irak, donde se instaurará una democracia equiparable a las que conocemos en Europa, cuyo efecto de mancha de aceite se extenderá a toda la región y dejará el camino expedito, expediiiiiiiiito, como decía Tip, para la solución del conflicto árabe-israelí. ¿No notan ya el efecto en la bajada del precio del petróleo? Ésas eran las previsiones de gente terriblemente seria no para la semana que viene, sino para el verano pasado. Sucederá la semana que viene y la historia hablará sólo de un pequeño retraso. (Expediiiiiito: un pedete chiquitiiiiiito que presentó la dimisión. No era español).

Dicen que un pesimista es un optimista bien informado, pero quienes lo dicen son pesimistas, personas que creen tener razón

La semana que viene se moderará la derecha española. Tal vez no llegará aún al centro. Eso ya sería mucho. Mira que llevan años viajando, las criaturas, y no hay manera. El día que lleguen, el centro habrá muerto de viejo.

-Vámonos, Ángel, que aquí no queda ni el tato -dirá Rajoy.

-Esto es una prueba de que el talante de ZP es un engaño -responderá Acebes, a piñón fijo.

También es posible que, una vez llegados al centro, después de tantos años, encuentren únicamente una estatua de Aznar semienterrada en la arena de una playa desierta.

-¡Hemos vuelto al punto de partida!

-¡Aleluya! -gritará Acebes.

En este viaje al planeta de los centros hay que tener paciencia. El siguiente paso es que al presidente del Congreso le sustituyan por Mister Increíble y, para dirigir los plenos, utilice sierra mecánica en lugar de mazo, que cualquier día se lo come Vicente Martínez Pujalte y con el mordisco se le lleva uno o dos dedos a Manuel Marín, a quien habrá que remendar como a Robocop.

La semana que viene, Cataluña encontrará su encaje en España, a su vez España encontrará su identidad y Carod-Rovira pasará a ser, como el padre Apeles o Federico Trillo, un ex personaje ex pintoresco. Un día como otro sale el sol y, sin saber cómo ni por qué, uno encaja y otro encuentra su identidad. ¡Tantos lo agradeceríamos tanto!

La semana que viene, Barajas irá como una seda, no habrá apagones, las divisiones en IU tendrán una explicación lógica, el Gobierno dejará de pisar charcos y, en la comisión de investigación, los diputados del PP demostrarán que del atentado del 11-M les importa algo más que su derrota electoral. La semana pasada, no, pero la semana que viene, sí. En España hubiera una investigación sobre la tragedia del estadio de Heysel y nuestros diputados discutirían sobre si el gol de Platini estuvo precedido de fuera de juego. Hasta la semana pasada. La semana que viene será distinto, y en la siguiente ya prácticamente estaremos de vacaciones y podremos empezar a pensar en el año que viene. El año que viene, Batasuna condenará la violencia de ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004