Aquello que debió ser un simple ajuste de cuentas se salió del guión en Puerto Banús. Tres encapuchados descargaron sus Kaláshnikov sobre el interior de una peluquería donde eran atendidos dos clientes -un hombre y una mujer- que se lanzaron al suelo. Luego hicieron una barrida sobre un pasillo anexo donde paseaba un niño de siete años acompañado de un familiar. El balance dejó dos vidas inocentes -el niño y un peluquero- y varios heridos, entre ellos el conductor-guardaespaldas de uno de los clientes.
La desproporcionada violencia de este asalto dejó perpleja a la policía, que no cuenta con una hipótesis de trabajo realmente definida. Es evidente que los matones fallaron, y eso no es frecuente en la costa, donde los ajustes de cuentas son relativamente numerosos y nunca habían afectado a víctimas inocentes. "Ni siquiera entraron en el establecimiento para rematar a su supuesta víctima. No parecía que tuvieran bien fijado el objetivo. Tampoco lograron acabar con el conductor. No nos parece que se tratara de unos profesionales. Y eso no deja de ser preocupante", reflexionaba uno de los investigadores del caso.
"En lo que va de año tenemos registrados más de 50 secuestros y ajustes. Eso es lo que conocemos, lo que quiere decir que la cifra real es enorme", afirma un inspector
"Es un territorio donde nadie es molestado, abunda el dinero y trabaja una policía inoperante. Eso es lo que se transmite entre los delincuentes", dice un experto
"Los ingleses nos enviaron a los elementos que utilizaron para hacer el juego sucio contra el IRA. Hay unos 8.000 británicos con antecedentes", dice un policía
El crimen organizado en la Costa del Sol es cosmopolita. En este lugar existe una concentración de malhechores como no se conoce en ningún punto de Europa
"La costa está plagada de jueces eventuales o sustitutos. Y no hablemos de los fiscales. El ministerio fiscal es para nosotros el misterio fiscal", dice un inspector jefe
Hay unos 130 agentes en toda Málaga, pero una parte de ellos está ocupada en trámites burocráticos, frente a más de 100 grupos mafiosos conocidos
¿Cómo combatimos contra unas bandas que usan mucha más tecnología que nosotros? Hay bandas que se dedican a vigilar a la policía y venden sus servicios
Lo habitual en Marbella es el ajuste limpio, el tiro certero a corta distancia, sin causar tanto ruido en la opinión pública ni provocar a la policía, como sucedió en octubre con un ruso en la urbanización Nueva Andalucía. Cayó muerto de varios disparos y nadie más sufrió daño. O el secuestro entre miembros de las bandas que actúan en la costa. "En lo que va de año tenemos registrados más de 50 secuestros y ajustes", afirma un inspector de la Unidad de Crimen Organizado de Málaga, "eso es lo que conocemos, lo que quiere decir que la cifra real es enorme, porque los secuestros entre bandas rivales casi nunca se denuncian". Alguna de estas desapariciones evidenció grandes dosis de violencia. Fue hace unas semanas, a finales de noviembre, cuando encontraron el cadáver de un marroquí en el maletero de un coche. El informe forense determinó que a la víctima le habían roto todos los huesos de las manos y los pies, luego le habían propinado una docena de pinchazos en su cuerpo y finalmente le asestaron 15 tiros programados: ninguno era mortal salvo uno, el último.
Lo anómalo es lo sucedido el sábado 4 de diciembre, esa descarga indiscriminada con armas de guerra que ha movilizado a todas las unidades de investigación de la provincia de Málaga, incluidos algunos refuerzos procedentes de Madrid. El presunto objetivo era un ciudadano francés de origen argelino, que fue a declarar voluntariamente a la comisaría y actualmente reside en su casa sin protección, como si el asunto no fuera con él. La policía espera que lleguen más noticias de la policía francesa sobre este personaje, propietario de boutiques en París, en Madrid y en Marbella, que carece de antecedentes penales y está en libertad. "Si era él el objetivo, debe de pensar que está mejor en Marbella que en otro sitio", dice uno de los investigadores. Se busca a un cliente con el pelo rapado que pidió cita en la peluquería, acudió dos veces y no llegó a quedarse. Y sigue la caza y captura de los tres matones. Hace unos días, alguien dio el aviso de que había visto a tres hombres corpulentos con grandes bolsas, que se movían en un Audi. Vivían en un apartamento de la costa. La policía preparó el dispositivo, pero antes, uno de los inspectores se hizo pasar por fontanero para calibrar la situación: los tres hombres eran polacos y esos grandes paquetes correspondían a tres bolsas de palos de golf.
Arsenal
Lo preocupante del caso ha sido el uso indiscriminado de armas de guerra de una manera tan poco profesional, un detalle que ya obraba entre las preocupaciones de la policía: se ha generalizado el uso de armas cortas y largas en todas las organizaciones que operan en la costa. Así que todo era cuestión de tiempo, había un riesgo real de que se produjeran sucesos de violencia sin control. Hacía escasamente unos días, cerca de Algeciras, unos hombres habían asaltado un depósito judicial, uno de esos almacenes donde se guardan coches, lanchas y otros objetos incautados a los narcotraficantes. Usaron en el asalto armas de ese tipo, pero no causaron víctimas. "Aún no sabemos qué es lo que se llevaron. Posiblemente algunos documentos abandonados en algún coche. Pero nunca se habían dado asaltos de ese tipo".
Todas las miradas se vuelven sobre la Costa del Sol. Otra vez la Costa del Sol asociada a las mafias y la delincuencia organizada, al glamour con tintes groseros, a la riqueza ostentosa de origen siniestro. "Es un territorio donde nadie es molestado, abunda el dinero y trabaja una policía inoperante. Eso es lo que se transmite entre los delincuentes y eso ha obrado un efecto llamada", concluye un experto en análisis criminal. La radiografía del crimen organizado en la Costa del Sol es tan cosmopolita que no se puede negar que exista en este lugar una concentración de malhechores como no se conoce en ningún otro punto de Europa. Es la costa del crimen, como gustan de señalar los tabloides ingleses con ciertas dosis de mala intención. "Porque a la hora de hablar de organizaciones, tendríamos que empezar por los propios ingleses", dice un responsable de la policía en Málaga, "que nos enviaron aquí a los elementos que utilizaron en su día para hacer el juego sucio contra el IRA. Allí se quedaron sin trabajo y aquí esos tipos se han metido de lleno en el tráfico de drogas. Según sus propias estadísticas, hay cerca de 8.000 británicos en España con antecedentes penales".
La droga es el gran argumento de la costa, donde se incauta el 70% del hachís que se coge en Europa, pero no es el único. La droga moviliza muchos recursos, mucha riqueza que termina atrayendo a todo tipo de delincuentes. La propia situación geográfica de la Costa del Sol es un atractivo: a media hora de Marbella está Gibraltar, y un poco más abajo, Marruecos, el primer productor mundial de hachís. Hay delincuentes de 80 nacionalidades en la costa. "Tenemos aquí lo mejor de cada casa", dice un comisario.
Informes preocupantes
Desde hace diez años, se han elaborado informes advirtiendo del progresivo deterioro en la costa. Informes por escrito e informes verbales en las reuniones que se celebran periódicamente en Madrid. Informes que han dado cuenta de la evolución de la delincuencia. Primero, cómo los narcos españoles fueron perdiendo el dominio del negocio del hachís en beneficio de los marroquíes y sus contactos en Europa, sobre todo organizaciones magrebíes y argelinas de Francia. El asentamiento de organizaciones de ingleses, italianos y franceses. La llegada de rusos y, posteriormente, de bandas del Este. La posterior hostilidad entre bandas rivales, los ajustes de cuentas, los secuestros, el reforzamiento de todas esas organizaciones con armamento más sofisticado para protegerse: hay bandas que se dedican a robar a los narcos. La llegada de la coca, que trae una cultura más violenta.
La costa ha sido un observatorio privilegiado de la propia evolución de la delincuencia con algunas derivaciones preocupantes. "Poco tiempo antes de los atentados del 11-S comenzamos a ver cómo algunos narcos marroquíes tenían un comportamiento extraño. El narco marroquí suele ser un personaje al que le gusta el dinero y la riqueza como a todos los demás, que se comporta como un occidental. Pero empezamos a detectar algunos que vivían modestamente, que tenían en su domicilio su alfombra y su corán. Esa evolución es ahora más patente. Ya por entonces comenzamos a sospechar de la relación entre el hachís y el fundamentalismo". De todos esos informes periódicos, de tales advertencias, nunca se dedujo una ampliación de las plantillas ni una dotación de medios materiales.
Las autoridades han respondido a esas reclamaciones con el consabido argumento de que la Costa del Sol no es un lugar de asentamiento, sino simplemente un refugio de delincuentes que, según este razonamiento, delinquen fuera de España y aquí se comportan como honorables vecinos. En el ánimo de las autoridades ha estado el proteger los intereses turísticos de la zona y no crear alarma social. Todavía hace unas horas, la propia alcaldesa de Marbella declaraba que no era cierto "que haya mafias en la costa", al mismo tiempo que reclamaba el regreso de la Guardia Civil "porque no se sabe quién habita en las 200 urbanizaciones que hay en la costa". He ahí uno de los problemas de la policía: saber quién vive en miles de chalets y apartamentos, como consecuencia del enorme crecimiento urbanístico de la zona, con incrementos de hasta el 1.600% en los últimos años (en lo referente a superficie construida, ese incremento se situaba en el 2.235%) . El número de empresas de la construcción en Andalucía había pasado de las 3.000 en 1996 a casi 8.000 en 2003, y buena parte de ellas se radica en Málaga. Pero quien habla de Málaga debe referirse a Marbella, donde se concentraba el 22% de lo construido en la provincia. De los 85.000 trabajadores con que cuenta la construcción en Andalucía, 48.000, es decir, el 61%, se concentran en la Costa del Sol.
La escasez de medios policiales es aplastante. Cuatro de las cinco comisarías de la costa (Estepona, Fuengirola, Torremolinos y Vélez Málaga) carecen de acceso a Internet. "Tenemos una intranet, pero si quiero acceder a datos públicos a través de la Red, me tengo que ir a mi casa", confiesa un investigador. La utilización de traductores está muy restringida. "Es una pelea constante. No hay traductores en las comisarías de forma permanente. Muchas veces tengo que enviar mi gente con la cinta a Málaga y hacer cola. Eso quiere decir que la transcripción de una conversación en castellano me va a tardar un mínimo de 24 horas si tengo suerte", confiesa un jefe de unidad. "Una vez estuvieron a punto de contratar a un traductor que estaba siendo investigado por otra unidad". "Nos habían prometido en el año 2000 que llegarían unos ordenadores cojonudos que nos iban a permitir pinchar y escuchar las conversaciones intervenidas en tiempo real y saber la localización geográfica del que llama. No han llegado, pero, claro, no hay presupuesto para arreglar los viejos aparatos. Generalmente usábamos dos, uno en el que se grababa la cinta máster, que es la que no se puede tocar y queda a disposición del juez, y otro que era para nuestro uso. En muchos casos sólo queda un aparato. De la localización del tío que está hablando no tenemos ni idea". En algunas comisarías de la zona hay días y noches en los que no circula ni un solo coche patrulla.
Habitantes sin censar
Las cifras de Interior reconocen que en Málaga faltan 500 policías respecto al catálogo de 2002, pero esa cifra no lo dice todo. La costa tiene el doble de población real que la oficial. Marbella tiene 130.000 habitantes censados cuando las cifras reales citan más de 250.000. Estepona supera los 90.000 cuando el censo no pasa de 55.000. Y así sucesivamente. El problema más serio afecta a las unidades de investigación, dada la presencia del crimen organizado. Habrá unos 130 agentes en toda Málaga, pero una parte de ellos está ocupada en trámites burocráticos. "Cada día pierdo agentes que están en los juzgados asistiendo a juicios o pidiendo mandamientos o haciendo cola para el traductor", dice un responsable. ¿Cuántos agentes operativos hacen realmente su trabajo cada día? Quizá no más de 80 en un cálculo optimista. Eso frente a más de 100 grupos conocidos. Sobre los no conocidos, naturalmente, no hay datos.
Ciertos problemas en las técnicas de investigación son extensibles a todas las unidades que trabajan en España. "Si yo quiero pinchar un teléfono, tengo que pedir un mandamiento judicial. Eso me puede tardar un tiempo, dependiendo de la voluntad del juez", explica un comisario. "Una vez lo tengo, voy a la compañía telefónica y ahí viene el problema: puede tardar días en hacerme la conexión. Procuramos tener amigos en las compañías telefónicas, nos hemos tenido que buscar la vida, pero no siempre conseguimos el objetivo. Ya advertimos en su momento, y hay informes por escrito de ello, cuando el Gobierno dio las licencias de telefonía móvil, que contemplara lo que se hacía en otros países europeos, donde la compañía tiene la obligación de colaborar. Aquí no se da el caso". Eso significa que la conexión tarda muchos días en establecerse y en ocasiones ya es tarde: el delincuente ha cambiado de tarjeta; hay que volver a pedir otro mandamiento.
"Hemos trabajado con policías de otros países y la realidad es muy distinta. Y no se puede decir que sean menos demócratas que nosotros. Los daneses, por ejemplo: cuando el juez concede un mandamiento, es para todas las comunicaciones, y eso significa que pueden pinchar todos los teléfonos -tanto fijos como móviles-, líneas de fax, etcétera, incluida la colocación de micrófonos en sus residencias. Aquí, cada teléfono significa un mandamiento, y lo de los micrófonos es directamente ilegal. En Dinamarca tardan siete minutos en pinchar una cabina pública, aquí es muy complicado obtener permiso del juez para intervenirla. ¿Cómo combatimos contra unas bandas que usan mucha más tecnología que nosotros? Hay coches que se venden con microcámaras. El delincuente no tiene más que grabar qué coches han circulado detrás de él. Y hay bandas que se dedican a vigilar a la policía y venden sus servicios. Y tienen mejores medios que nosotros para vigilarles a ellos".
Tarjetas prepago
Sólo en Fuengirola hay 20 empresas más de alquiler de coches que en todo Jaén. Hay 76 tiendas de venta de móviles y tarjetas. Y más de 100 en Marbella. Sólo en España es posible que alguien compre una tarjeta prepago sin dar una identificación.
"La costa está plagada de jueces eventuales o sustitutos. Aquí nadie quiere quedarse, salvo alguna excepción. Y no hablemos de los fiscales. El ministerio fiscal es para nosotros el misterio fiscal. Sabemos que si tenemos un problema a partir de un viernes a mediodía, estamos dados. Y en fin de semana no digamos. '¡No son horas!', nos ha dicho algún juez. ¿Les vamos a decir a los delincuentes que respeten el horario de sus señorías y se queden quietos?", explica un inspector jefe. El pasado sábado por la noche no acudió la juez al levantamiento de los cadáveres en Puerto Banús. Lo tuvo que hacer el forense. El cadáver del peluquero todavía no ha sido extraditado a Italia. "Si no hay una conciencia del riesgo que entraña el crimen organizado, si no modificamos algunas leyes o creamos una fiscalía anti- Mafia, si no invertimos la carga de la prueba y no podemos exigirle a cierta gente que nos demuestre de dónde viene tanto dinero, perderemos del todo la batalla".
La carnicería que produjeron tres encapuchados en Puerto Banús el pasado sábado es preocupante por el uso indiscriminado de armas y era un riesgo que la policía estaba considerando. El siguiente capítulo será la extensión de los secuestros a la población local: ya se están produciendo asaltos a domicilios con toda la familia en el interior de los mismos. Los rusos están comprando establecimientos, empresas constructoras y terrenos, y comienzan a aflorar extorsiones a empresarios. "Son fenómenos que vemos venir, para los que hay que prepararse", dice un responsable policial de la costa. Así sucede con la lucha que está sosteniendo la policía italiana contra la Camorra napolitana. Es una lucha sin cuartel contra una violencia que ha causado ya más de 100 víctimas por una guerra generalizada entre bandas. "Sabemos que la consecuencia de esa pelea nos afectará en la costa. Ya ha sucedido otras veces. Cuando la policía aprieta en Italia, cuando hay guerras internas, los perdedores se vienen a nuestra costa. Y entonces los ajustes se trasladan a nuestro territorio".
Tres encapuchados descargaron sus Kaláshnikov el pasado sábado en un centro comercial. ¿Dónde se esconderán? No es difícil hacerlo en la costa: en los municipios no hay planos actualizados de cientos de urbanizaciones, ni registros de muchas calles, ni censo de propietarios de viviendas. La policía, a falta de medios, agudiza el ingenio. "Yo tengo un confidente que es propietario de apartamentos", explica un agente. "Me dijo: 'Cuando veo alguien con mala pinta, le pido el doble. Y si me lo da, te llamo'. Uno de esos clientes era un narco. Lo malo ahora es que hay muchos sitios en la costa donde, por su nivel de vida o porque están llenos de extranjeros, no podemos acercarnos sin levantar sospechas. Nuestra información allí es nula". Ése es el mapa de la Costa del Sol. Un caos organizado.
Agentes ingleses disfrazados de turistas
LA PRESENCIA POLICIAL en la Costa del Sol no se limita a la policía española. De una forma encubierta, no reconocida oficialmente, hay agentes de otras nacionalidades, sobre todo ingleses. "Vienen aquí disfrazados de turistas y hacen sus averiguaciones. Lo sabemos, pero no podemos decir nada. Hace un tiempo asesinaron a un alemán de origen turco. Estaba acompañado por un tipo que llevaba pasaporte italiano. El tío sólo nos decía que llamáramos a determinado número de teléfono. Estaba claro que se trataba de un policía alemán".
Cuando llegue la primavera, la Costa del Sol se inundará de policías europeos. Suele ocurrir todos los años por esas fechas. "Con el buen tiempo, quieren venirse a España. Traen sus mandamientos y sus peticiones de colaboración. Y para nosotros es un incordio, porque encima les tenemos que dar asistencia", confiesa un comisario. Lo reconozcan o no las autoridades, la Costa del Sol tiene ya un acreditado prestigio como una de las grandes capitales del crimen organizado en Europa. Una de sus consecuencias son los niveles de corrupción que se detectan desde hace años en este territorio. Pero ése es un asunto donde se ha avanzado todavía menos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004