La Bolsa española es uno de los mercados más concentrados de Europa. La prueba es que los seis primeros valores del Ibex 35 (Telefónica, Santander, BBVA, Repsol, Endesa e Iberdrola) deciden casi el 70% de la evolución de este indicador. Los bancos y los antiguos monopolios públicos son gigantes en relación a las empresas que conforman el grueso de este índice en cuanto a su valor bursátil. El que más ha incrementado su peso en las últimas semanas ha sido el Santander, tras la compra de Abbey. Sólo este banco y Telefónica representan casi el 40% del mercado.
Así, la mitad de los 35 valores que forman el Ibex no llega a ponderar siquiera el 1% (ver cuadro), lo que indica que la marcha de Telefónica, que supone casi el 20% del valor de este índice, supera el de todas esas empresas juntas.
El problema es el sesgo que se produce en subidas y bajadas y la obligada concentración que deben hacer los gestores para replicar la marcha del índice con el que normalmente justifican su gestión. En definitiva, el Ibex 35 no es más que una cartera formada por unos pocos gigantes y muchos enanos.
La mayor novedad la ha protagonizado el banco presidido por Emilio Botín, que se ha escapado del pelotón de este indicador junto con Telefónica, que sigue como la compañía más grande del mercado español por valor bursátil. Un cambio importante que obligará a los gestores de cartera que replican la marcha de los índices a dar más peso al Santander.
Efectos internacionales
Antes de la adquisición del británico Abbey, el Santander ponderaba el 13,5% en el índice y tras la compra supera el 17%, mientras que Telefónica pesa el 20%. Su eterno competidor, el BBVA, se ha quedado descolgado, con una ponderación del 12% en el mercado español. Una situación que también se produce en los índices internacionales como el Eurostoxx 50 -recoge las 50 mayores compañías europeas cotizadas-, donde el Santander ocupaba el pasado viernes la decimocuarta posición, frente a la vigésimo primera antes de comprar el Abbey. El pasado jueves la operadora valía en el mercado 67.747 millones, con un precio por título de 13,67 euros, mientras que el banco cántabro costaba 56.329 millones, a un precio por acción de 8,97 euros.
El comportamiento diario de Telefónica y el Banco Santander va a ser decisivo para que la Bolsa española suba o baje. Entre las dos sociedades superan el 37% de ponderación en el selectivo indicador y se convierten en los dos gigantes del mercado español, en el que, por otra parte, existe una fuerte concentración de los valores más grandes. Con una Bolsa alcista en telecomunicaciones y banca, el índice bursátil conseguirá subir, aunque el resto de sectores se desplomaran. Una situación que ya se produjo en 1999 cuando Telefónica Móviles, TPI y Terra representaban más de la mitad del peso del indicador bursátil. Por ello, el buen o mal comportamiento de estos valores era decisivo.
Esta situación afecta directamente a los pequeños inversores que colocan su dinero a través de fondos de Bolsa. Los fondos que tienen una gestión pasiva y se limitan a replicar la marcha de los índices tienen que ir comprando o vendiendo acciones de acuerdo al peso que van ganando o perdiendo los valores a lo largo del año.
El valor de las sociedades se revisa cada día en Bolsa y también su peso en el índice Ibex 35. Por ello, sería factible que Santander llegase a liderar el peso en el indicador si experimentase una fuerte subida, mientras Telefónica quedase igual o viese reducido el precio de su acción. El tercero en discordia, dentro de los grandes, es el BBVA, con un valor bursátil de 42.385 millones de euros. Santander y BBVA han estado compitiendo en los últimos meses por ver cuál era mayor por capitalización y durante muchos meses la entidad presidida por Francisco González ha superado al Santander.
Jordi Padilla, director de Renta Variable de Atlas Capital, explica las consecuencias de contar con un mayor peso en los índices. "El Santander tenía un problema con la venta de sus acciones por parte de inversores minoritarios ingleses que no querían tener acciones de una compañía española o de fondos de inversión a los que se lo impiden sus estatutos. Sin embargo, este inconveniente, que hubiera provocado una caída en el precio del valor, se ha compensado por su mayor peso en los índices, además del buen momento que ha atravesado el sector bancario en estas fechas". Y añade: "Muchos fondos de gestión ligada a índices se ven obligados a comprar más títulos para reflejar mejor la marcha del indicador".
Otra de las consecuencias que apunta Padilla es el crecimiento en el volumen de contratación. Aunque Santander ya era un valor grande, su mayor ponderación supone más volumen, más negocio de derivados (futuros y opciones).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004