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COLUMNA

Vocablos

La ornamentación navideña de este año ha utilizado dos millones de bombillas y un montón de palabras, que son las que más están dando que hablar. La artista Eva Lootz ha convertido el paseo de Recoletos en una orgía de vocablos desconectados entre sí, como en los crucigramas, que provocan la curiosidad y el desconcierto de los ciudadanos. La palabra paz está escrita en diversos idiomas y se puede leer al derecho y al revés, para que se enteren hasta los árabes.

El resto de las locuciones carece aparentemente de mensaje: serpiente, nido, canuto, dignidad, viento, esperando, regreso, vivir... Aparentemente, porque ninguna palabra es inocente mientras no demuestre lo contrario. Las palabras son todopoderosas y algo chulas porque saben que jamás morirán y que nos enterrarán a todos. De hecho, Dios es el verbo. Palabras mayores.

Las personas pasan, las palabras permanecen. Hoy hace exactamente cien años se otorgó el Nobel de Literatura al madrileño José Echegaray (1832-1916), profesor de matemáticas, dramaturgo y ministro de Economía en varias ocasiones. A ningún político se le ha ocurrido ni siquiera mencionar el nombre de este personaje que llegó al Parnaso por milagro o quizá por manejos extraliterarios de la época, porque leer sus dramas completos es un suplicio.

Es bastante más interesante la calle de Echegaray que él mismo. Triste destino el de muchos prohombres. A Echegaray lo que le fascinó fue el abuso de las palabras, a las que consideraba como un medio para ocultar la vaciedad y adornar la nada con repollos.

De todo lo cual se colige que las palabras son traicioneras, bellacas, de doble filo y acomodaticias: se dejan querer, pero en cuanto te descuidas te clavan un puñal o un hastío en las tripas. Estas consideraciones no obstan para reconocer que también hay palabras ruborosas, arcanas, recónditas, mágicas. Sólo hay algo en el mundo tan sublime como la palabra: el silencio, dicho sea como aviso a la verborrea que nos acosa a todas horas. Dijo Cicerón: "Quien habla mucho miente un montón". Palabra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004