La economía de Corea del Sur vive días aciagos. El objetivo de crecimiento para este año, fijado en un 5%, ha pasado a ser un espejismo. Pero los problemas son más profundos que la simple evolución del producto interior bruto (PIB), el tercero más grande de Asia. El país se encuentra sumido en un proceso que pretende reformar su modelo de crecimiento de las últimas décadas.
La OCDE prevé que en los próximos dos años el crecimiento de la economía coreana se situará entorno al 5%
Muchas de las grandes marcas coreanas se beneficiaron en las últimas tres décadas de una íntima relación con el Gobierno
Un entorno exterior huracanado amenaza con tumbar a la economía coreana. El país, que se había propuesto disfrutar de un crecimiento del 5% este año, sufre las consecuencias del encarecimiento del precio del petróleo. El comercio exterior, que representa cerca del 70% de su PIB, se ha visto mermado por los altos precios del crudo y la revalorización de su moneda frente al dólar, que se ha disparado un 12% este año con respecto al billete verde. Y Corea del Sur tampoco ha encontrado consolación en el mercado doméstico. La demanda interna se encuentra estancada en torno al 1%.
La economía de Corea del Sur registró en el tercer trimestre de 2004 un crecimiento del 4,6%, inferior a las previsiones de los expertos. El Banco de Corea señaló que la expansión alcanzada muestra un sustancial retroceso respecto al periodo abril-junio, cuando el PIB se incrementó en el 5,5%. Así, el crecimiento económico en los primeros nueve meses del año en curso se sitúa en el 5,1%. El Gobierno ya admitió que el crecimiento en el cuarto trimestre será menor de lo esperado, por lo cual el aumento del PIB caerá por debajo del objetivo del 5%.
El consumo privado, por su parte, experimentó en el periodo una caída interanual del 0,8%, para registrar así el sexto descenso trimestral en forma consecutiva. Los economistas señalan el alto endeudamiento de las familias coreanas como el culpable de este retroceso. Pero los expertos se fijan especialmente en las ventas al exterior, ya que supone el 40% de la economía coreana, y que sigue creciendo menos de lo esperado.
El banco central coreano, por su parte, se debate entre recortar los tipos de interés para intentar estimular un mayor crecimiento económico o ponerle riendas a la inflación, que se encuentra en el 3,1%.En los próximos dos años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pronostica que el PIB crecerá en torno a un 5%.
Conglomerados
Estos datos han llevado a muchos a predecir que el modelo coreano, basado en exportaciones y conglomerados gigantescos encargados de la fabricación de un abanico de productos que va desde detergentes hasta coches, se agota. Las singularidades del modelo coreano, alabado por su eficacia y por haber empujado a la economía del país, está ahora bajo la lupa del Gobierno. El resultado, de llevarse a cabo las propuestas del Gobierno, cambiarían el paisaje industrial de Corea.
Muchas de las grandes marcas coreanas, como LG, Samsung, Hyundai, conocidos como chaebols, se beneficiaron en las últimas tres décadas de una íntima relación con el Estado. Una amistosa relación con los grandes bancos, bajo la mirada paternal del Gobierno, les permitió obtener financiación barata para aumentar sus actividades.
El Gobierno coreano aprobó hace poco una nueva ley que supone un varapalo para estos grupos, ya que limita la capacidad de la empresa núcleo, es decir, la que lleva las riendas del grupo, de invertir en una de sus filiales. Los grupos han argumentado que esta medida las debilitará y las dejará en la intemperie ante intentos de compra de sus rivales extranjeros. El Gobierno insiste en que es necesario equilibrar el terreno de juego y ayudar a las pequeñas y medianas empresas. Las batallas entre el Gobierno y los conglomerados terminará por decidir la profundidad de estas reformas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004