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Reportaje:

Wall Street, trampolín a la Casa Blanca

Giuliani deja la política para crear un banco de inversión, sin perder de vista las elecciones de 2008

Rudolph Giuliani de banquero es como decir que el ex alcalde de Nueva York deja la política por Wall Street. El anuncio no deja de ser sorprendente por muchos motivos, a pesar de que no se trata de una retirada definitiva. Pero sobre todo porque Rudy, como se le conoce en la ciudad de los rascacielos, hizo una vigorosa campaña por la reelección de George Bush como presidente hasta el punto de que muchos analistas le ven como el candidato natural a la sucesión presidencial.

La entidad financiera de Giuliani nace con la intención de proveer estrategias de inversión y asesoría a los "líderes de empresas"

En Estados Unidos se sabe que para llegar a lo más alto en política hace falta tener mucho, mucho dinero, y su aventura empresarial podría ser el trampolín que necesita para culminar esa aspiración. Y Giuliani es una mina de hacer fortuna.

La consultora que creo tras dejar en 2002 la gestión municipal, Giuliani Partners, ha estado encajando durante los últimos tres años decenas de millones de dólares explotando la imagen de héroe que rodea al ex alcalde neoyorquino desde los ataques suicidas contra las Torres Gemelas, el fatídico 11 de septiembre. Junto a su socio Bernard Kerik -nuevo secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos- asesoran a los clientes sobre cómo deben moverse y expandir sus negocios en el lucrativo mundo de los productos antiterroristas.

Captación de clientes

Entre los que acuden a la consultora buscando ayuda hay desde hospitales hasta empresas, por lo que muchos especialistas en el sector la consideran a Giuliani Partners como una de las firmas más importantes del país en el campo de la seguridad. El liderazgo y el control que mostró durante la gestión de la crisis del 11-S le han convertido además en una de las figuras más conocidas no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, lo que facilita la captación de clientes.

Y por la mano dura que empleó Giuliani durante sus ocho años de mandato como alcalde de Nueva York en la lucha contra el crimen organizado, su consultora fue contratada en 2003 por la Ciudad de México para mejorar la seguridad.

Pero no es suficiente. Giuliani Partners quiere romper tres años después de tantos éxitos con las vestiduras y ampliar ese nicho de negocio más allá, mirando hacia Wall Street, donde se mueve el dinero de verdad. Y así, el pasado 1 de diciembre, la consultora anunciaba su intención de crear un banco de inversión, el Giuliani Capital Advisor. La noticia sorprendió en el parqué neoyorquino porque en la década de los años ochenta fue el propio Giuliani el que lanzó una de las mayores cruzadas contra los delitos de guante blanco, cuando ejercía como fiscal del distrito sur de Nueva York.

Giuliani utilizó la legislación RICO -Racketeering Influenced Corrupt Organizations- para atacar al banco de inversión Drexel Burnham Lambert, que entonces tuvo que abonar una sanción de 650 millones de dólares por seis delitos contables, lo que acabó con su existencia. Entonces se le criticó porque intentaba atraer la atención de los medios de comunicación para hacer crecer su nombre. Una entrega por el buen gobierno corporativo que recuerda a la que ha emprendido el fiscal Eliot Spitzer, quien precisamente acaba de hacer oficial su aspiración a ser el próximo gobernador del Estado de Nueva York en 2006.

La entidad financiera de Giuliani nace con la intención de proveer estrategias de inversión y asesoría a "líderes de empresas que afrontan restos complejos de negocio, transacciones estratégicas o problemas financieros", explica en un comunicado. Se trata, según indicó el ex alcande, de "completar" los servicios que ya ofrece a través de la consultora. El año pasado hizo una tentativa en este sentido con Bear Stearns, pero no fue muy lejos. Ahora la operación se sustenta en la adquisición de la división de banca de inversión del gigante auditor Ernst & Young -una de las Big Four en la industria-, que desde 2001 tiene licencia para poder operar en el mercado estadounidense como intermediaria de negocios.

En Wall Street reconocen que el nombre de Giuliani atraerá nuevos clientes hacia la firma, pero estará muy lejos de alcanzar a los gigantes de la industria Goldman Sachs, Merrill Lynch, Morgan Stanley o UBS. Al frente de la firma financiera estará Steven Oesterle, quien desde hace dos años es director de gestión de la consultora y que ahora ocupará el puesto de consejero delegado en la entidad. Una docena de los integrantes de la firma eran ayudantes suyos durante la etapa como alcalde, entre otros Michael Hess, Anthony Carbonetti y Bruce Teitelbam.

Política y finanzas

El banco utilizará las oficinas de Ernst & Young en Nueva York, Atlanta, Chicago, Los Ángeles, San Francisco y Troy. Esto se traducirá en que a la consultora de Giuliani se le sumarán un centenar de nuevos empleados, hasta un total de 140 personas. No está claro cuánto dinero va a desembolsar para llevar a cabo la operación de compra, aunque se habla de algunos cientos de millones de dólares.

Pero Giuliani no se cierra la puerta de la política con esta aventura financiera. De hecho, muchos analistas en Wall Street y en Washington dicen que volverá en dos años, cuando los republicanos empiecen a buscar a su nuevo candidato para las elecciones de 2008, donde el gobernador por Nueva York, George Pataki, podría jugar un papel destacado. Su ambición es conocida por todos en Nueva York. Y por su lucha pasada contra los delitos financieros se llegó a especular con que Bush le tenía reservado el puesto de presidente de la autoridad reguladora del mercado estadounidense (SEC).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004