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Reportaje:LA SITUACIÓN DE LA ENSEÑANZA

Los profesores examinan el 'Informe PISA'

Docentes de institutos públicos y privados constatan los resultados del estudio, reparten responsabilidades, denuncian su soledad y piden apoyo social e institucional

Sin sorpresas, pero con escepticismo. Con preocupación, pero sin alarma. Así han recibido los profesores de secundaria españoles las conclusiones del Informe PISA 2003, que compara los resultados educativos de los países de la OCDE y en el que España no sale bien parada. Según el estudio, realizado entre estudiantes de 15 años de 41 países, los españoles no alcanzan la media de conocimientos de los países desarrollados y ocupan un lugar de cola en matemáticas (el 23% no llega al nivel mínimo) y lectura (21%). El informe, que da los primeros puestos a Corea del Sur, Japón y Finlandia, reconoce al sistema español su igualdad de oportunidades y la buena actitud de los alumnos hacia sus institutos.

Los 320.472 profesores de secundaria españoles se encontraban a la vuelta del puente con una bomba sobre la mesa. Sus chicos cateaban esa especie de híbrido entre examen y concurso internacional que es el informe PISA. Aunque, aún, nadie les ha señalado con el dedo, muchos se sienten aludidos por este suspenso nacional. Lejos de la frialdad de los enviados de la OCDE, ellos ven cada día las caras del estudio en sus aulas. Mientras Gobierno, oposición y sindicatos discuten cómo se ha llegado a esta situación y cómo salir, ellos lidian con ella de lunes a viernes, de septiembre a junio. Del entusiasta incombustible al hastiado que tira la toalla y se prejubila a los 60 años. Con la lógica división de opiniones entre un colectivo heterogéneo, ellos y ellas, funcionarios públicos o empleados privados, coinciden en algunas consideraciones. Constatación de los resultados generales del informe. Escepticismo sobre su pertinencia, objetividad comparativa y métodos. Desmotivación creciente entre el alumnado a partir de los últimos cursos de primaria. Relajación general del nivel de exigencia a los escolares en el centro educativo y en la familia. Soledad de los docentes frente a los retos que plantea la diversidad en las aulas. Y necesidad de un pacto de Estado por la Educación. "Hemos sufrido una reconversión profesional brutal. Y lo hemos hecho solos. Basta. No podemos cambiar de oficio cada 10 años, al albur de cada nueva Administración", resume María Ángeles González, profesora de biología en el instituto Juan de Mairena en San Sebastián de los Reyes (Madrid) y representante de CC OO, sindicato mayoritario entre los docentes. "Ya lo dijo el filósofo José Antonio Marina, profesor de instituto, parafraseando un proverbio africano: 'Para educar a un niño hace falta la tribu entera", concluye su colega Pura Sánchez, profesora de inglés en el Liceo Castro de Peña, un pequeño centro concertado del Guinardó barcelonés. En medio, un abanico de reflexiones.

Instituto Público Barres i Ones de Badalona (Barcelona) ANDREU MUÑOZ, 40 años (Ciencias Sociales) "El gran problema es la desmotivación"

"Los resultados del informe no me sorprenden. A los 15 años, muchos de los alumnos no tienen fe en el estudio; lo que buscan es una salida laboral, un trabajo que les dé dinero a corto plazo. El gran problema que tenemos es la desmotivación, la falta de interés por el conocimiento: hay que hacer maravillas para intentar captar su atención, porque para ellos 'todo es un rollo'. Hace falta mayor inversión, pero no se trata sólo de dinero. Los estudiantes son como son, y los centros de educación, sin convertirse en lugares de ocio, deberían hacer un esfuerzo y adaptar su oferta y su infraestructura para lograr despertar su interés. En general, les gusta poco leer. Creo que para coger un libro es importante el nivel de estudios o las inquietudes de los padres, pero lo determinante es que la familia, cualquier familia, responda ante la actitud de sus hijos con los estudios. Estos días voy a proponerles que trabajen sobre un artículo amenísimo de Ryszard Kapuscinski titulado La guerra del fútbol. Sé que tendré que pelearme con ellos y ser como una roca para que lo lean, porque también les va a parecer 'un rollo'. Sólo a unos pocos les va a interesar. Los demás harán lo mínimo para cumplir. Pero yo creo que hay que ser como una roca y seguir persiguiéndolos para que tomen interés por los estudios".

Instituto Público Juan del Encina (León) MARIO HERNÁNDEZ, 60 años (Matemáticas) "Las chicas son mejores en todo"

"Creo que es pura casualidad que el informe dé mejores resultados en Castilla y León. Tal vez sí estemos un poco más libres aquí que en otras comunidades en cuanto al desarrollo de los currículos. Podemos dedicar más tiempo a lo que creemos que es más importante y menos a lo que consideramos menos relevante. En mi asignatura en concreto, hay una sociedad castellano-leonesa de profesores de matemáticas muy activa, y eso puede influir un poco. Por ejemplo, empleamos más tiempo en álgebra y menos en geometría, y eso nos va bien. En una cosa sí le llevo la contrario al informe. No creo que las matemáticas se les den mejor a los chicos. Mi experiencia de 38 años de docencia es que las chicas son mejores en todo, y tambien en matemáticas".

Instituto Público Cavanilles (Alicante) JOSÉ LUIS MORENO, 47 años (Lengua y Literatura) "Las medidas correctoras se deberían plantear desde primaria"

"Creo que el informe PISA es certero, pero se queda cojo en el diagnóstico, porque habla de lectura en general, pero no de comprensión ni de expresión, que son muy deficientes. La enseñanza cada vez está peor y los rendimientos son menores. Creo que hay varias causas. Vivimos en la cultura de la imagen. Para mí la lectura era un hobby y ahora para ellos es un castigo. Además, hay otras causas socioeconómicas. El empobrecimiento del lenguaje es general y repercute negativamente en el conocimiento. Además, no olvidemos que estamos afrontando retos nuevos, como la llegada permanente de inmigrantes, sobre todo al sistema público, que plantean necesidades específicas. De todas formas, el fracaso escolar de secundaria se atisba en primaria y las medidas correctoras para evitar problemas se deberían plantear mucho antes".

Centro Padre Andrés Urdaneta (Loiu, Vizcaya) JESÚS OLAECHEA, 41 años (Inglés) "Si estamos entre los 10 últimos en inversión, ¿qué resultados quieren?"

"Si hablamos de mi centro en particular, no nos reconocemos en las cifras del informe. En 2000, nuestro colegio obtuvo un rendimiento de un 12% sobre la media del País Vasco en lengua, y un 30% en matemáticas. Pero en esto no valen los triunfalismos. Hay que relativizar. Yo no me puedo comparar con un compañero de otra ciudad, incluso de otro barrio de Bilbao. Somos conscientes de que tenemos alumnos por encima de la media socioeconómica. Digamos que nos vienen ya cribados por el entorno y las características del colegio. En cuanto a los resultados del informe, no los veo especialmente llamativos. Si nos sitúan entre los 10 últimos países en inversión educativa, ¿quién puede pretender que estemos entre los 10 primeros en resultados? De todas formas, yo no hablaría de alarmismo. Llevo 18 años enseñando y no veo a los chicos de hoy tan distintos a los de entonces. Sí notas que hay más permisividad y menos exigencia a los chicos en sus familias, y eso repercute en el colegio. A veces te sientes desautorizado, pero esencialmente, los chicos de ahora intentan hacer pellas como nosotros lo intentábamos hace 20 años".

Instituto Público Abyla

(Ceuta)

MANUEL CANTERA, 48 años (Historia) "Me siento satisfecho con que la mayoría entienda el telediario"

"Pretender hacer un ranking mundial de la educación me parece, además de feo, imposible. ¿Cómo se mide el éxito en la enseñanza? Si vemos el patrón de los países con mejores resultados (Finlandia, Corea, Japón), son países volcados en las enseñanzas prácticas, tecnológicas, no tanto en inversión en educación, los profesores no podemos estar constantemente diciendo que se invierte poco. Es cierto que cada vez trabajamos más y se ven menos los resultados. Pero no creo que sea un fallo de una ley concreta, sino una situación sociocultural distinta. Llevo 25 años enseñando, con cargos de responsabilidad, y nunca he visto un niño absolutamente responsable de lo que hace. Si buscas, siempre encuentras causas familiares y sociales. A la enseñanza pública se le pide, a la vez, que sea universal y una institución de referencia, y eso no puede ser. Para hacer educación igualitaria, ésta tiene que ser desigual. Hay zonas, como ésta, que requieren más apoyos y más medios, y eso está fallando. Qué es lo importante ahora, ¿saber el año de la independencia de EE UU o saber cómo buscarlo en Google? Todo es mejorable, y yo, ni tiro cohetes, ni escondo la cabeza. Pero me indigna cuando sale la consejera catalana, por ejemplo, vanagloriándose de que está por encima de la media. ¿Qué es la media? Estamos hablando de personas. Yo trabajo con niños en situación muy complicada, y noto que cada año baja su interés, pero todos acaban triunfando, porque el triunfo consiste en mejorar".

Instituto Público Gabriel García Márquez (Madrid) ALICIA DEL RÍO, 60 años (Lengua y Literatura) "No quieren aprender, no se dejan, no les interesa"

"Me acabo de jubilar. No podía más con ellos. Yo me metí en esto porque me gusta enseñar, pero no quieren, no se dejan, no les interesa, no quieren ni leer, y encima, muchos padres les dan la razón. El informe me parece realista, quizá se queda corto. La situación se ha ido deteriorando desde la aplicación de la LOGSE. Con eso de no repetir, y de que el cero no existe, resulta que todos los niños son listos y que se rebaja el nivel de exigencia general para estar a su altura. Entonces ven que no pasa nada por no estudiar y llegan a secundaria como llegan. Me envenena decir esto porque yo soy de izquierdas, pero es así. La lástima es que hay chicos que quieren estudiar y la presión de los compañeros no les deja. El ambiente de la clase es irrespirable. A mí hay chicos que me han llegado a pedir por favor que no les preguntara nada en clase porque luego se la cargaban con los compañeros. Otro, un tal Michael, me espetó que mi clase era un aburrimiento y me puso a toda la clase a tocar palmas. En fin, soy pesimista".

Instituto Público Maximino Romero (Baio, A Coruña) LAUREANO VILA POMBO, 42 años (Biología) "Con la LOGSE los alumnos se acostumbraron a pasar de curso"

"El informe no puede sorprender a nadie. Lo más preocupante me parece lo de la lectura. No es tanto que los chicos no lean, que yo creo que en tercero y cuarto de ESO leen mucho, como su dificultad de comprensión de los textos, que es enorme. No creo que el problema educativo general provenga de la falta de medios. Un aspecto muy importante es que, con la LOGSE, los alumnos se acostumbraron en exceso a pasar de curso hiciesen lo que hiciesen. De ese modo la educación tiende a igualar a todos y a potenciar la mediocridad. Además, los chicos que ponen más interés se encuentran con cierto rechazo por parte de sus compañeros. Y algunos se dejan llevar. También está la actitud de los padres, que en muchos casos se desentienden de los hijos por falta de tiempo. De mi experiencia en diversos centros, puedo decir que he encontrado más interés en los alumnos de las zonas rurales".

Liceo Castro de Peña (Barcelona) PURA SÁNCHEZ, 42 años (Inglés y Filosofía) "Es hora de hacer cambios de verdad"

"Las estadísticas son importantes hasta cierto punto: creo que lo más importante es que pueden servir para dejar las diferencias políticas y empezar un verdadero debate social. Los datos de Polonia o Irlanda demuestran que, si hay verdadera voluntad de mejorar, se puede hacer. Es la hora de hacer cambios de verdad, tal y como ha prometido el Gobierno actual. Además de aprobar leyes, en el Congreso o en los parlamentos autonómicos debe debatirse el estado de la educación, como hacen en Gran Bretaña desde hace mucho tiempo. La educación es una labor de todos. El filósofo José Antonio Marina -profesor de instituto-, parafraseando un proverbio africano, dice que 'para educar a un niño hace falta la tribu entera'. Sobre los resultados del informe, hay que subrayar que se ha hecho a los alumnos con 15 años, que es la edad más conflictiva y complicada, y los factores emocionales tienen mucho que ver con la educación, aunque las estadísticas no lo tengan en cuenta. Creo que debe haber un seguimiento individualizado, una insistencia personalizada y una implicación en cada alumno por parte de padres y profesores. Y otra cuestión: primaria está cada vez más infantilizado".

Instituto Juan de Mairena (S. S. de los Reyes, Madrid) MARÍA ÁNGELES GONZÁLEZ, 46 años (Biología) "Odio la idea de confrontación entre familia y escuela"

"Creo que el informe no es tan desolador. Me ha sorprendido gratamente, por ejemplo, el alto sentimiento de pertenencia a su centro que manifiestan los españoles. Tal y como están hoy los adolescentes, me parece muy positivo. Respecto al escaso interés de los alumnos, pienso que los contenidos que les ofrecemos están muy alejados de su vida cotidiana y, si queremos que les interesen, tenemos que fomentar ese interés de manera precoz, desde primaria. No puedes ofrecerles un tocho de literatura clásica si desde la escuela no has fomentado su interés en la lectura. Respecto a los datos académicos, este informe no es la Biblia. Se examina una edad: los 15 años, y no un nivel educativo. No son parámetros comparables en según qué países. Los profesores tenemos la conciencia tranquila. Hemos tenido una reconversión profesional brutal -con la incorporación de medio millón de alumnos inmigrantes, entre otras cosas- y la hemos hecho solos, sin apoyo social, ni institucional, ni económico. Me niego a pensar que los centros somos los culpables. Tampoco las familias. Odio la idea de confrontación entre familia y escuela. Soy profesora y madre de adolescentes y no consiento que me hagan responsable del fracaso ni por una cosa ni por la otra. En esto no hay culpables. Es un reto social que requiere responsabilidad y respuesta social".

Colegio Estudio (Madrid) RUTH CABANAS, 40 años (Matemáticas) "Lo que aprecio es una pérdida de la cultura del esfuerzo"

"En nuestro centro, los resultados académicos no son, en absoluto, los que refleja el informe. De hecho, nuestro índice de fracaso escolar es irrelevante, pero también es cierto que tenemos un alumnado con un nivel socioeconómico alto, no comparable a la media del país. Lo que sí aprecio, no sólo en el colegio, sino en la sociedad en general, es una pérdida de la cultura del esfuerzo. A los chicos les cuesta mucho ser constantes, hacer los trabajos diarios, enfrentarse a los retos, tienen menos ganas de esforzarse para conseguir cosas a largo plazo. Y ciertos padres hacen dejación de lo que deberían ser sus funciones. Tienes la sensación de que trabajas mucho más para conseguir lo mismo o incluso menos. Los niños deberían con hábitos y disciplinas adquiridos en casa, y no es así. Luego, también, veo una baja tolerancia a la frustración por parte de los chicos, pero también de los padres. Les exigen buenos resultados a los niños, pero se les olvida que para eso se requiere un proceso y un esfuerzo. Algunos te vienen y te piden que les hagas divertidas las matemáticas a sus hijos, que les plantees todo como un juego; y miren, no, hay cosas que no son muy divertidas y que no dan una satisfacción inmediata".

Información elaborada con la colaboración de Mar Padilla, Ezequiel Moltó, Marifé Moreno y Xosé Hermida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004