Leo, consternado pero en absoluto sorprendido, que, según el informe PISA, los alumnos españoles de Secundaria están a la cola de los países desarrollados en todos los conocimientos básicos. El responsable del informe dice que "los profesores tienen que aceptar muchas más responsabilidades". Lo que nunca se menciona son las responsabilidades de los máximos responsables de la educación en nuestro país. En el pseudo debate de Córdoba, de tres horas escasas de duración, con que la Consejería de Educación de la Junta ha pretendido barnizar de participativa su autocomplaciente propuesta de reforma educativa, la consejera Cándida Martínez sostuvo que "esta sociedad compleja necesita una transformación en las formas de provocar el aprendizaje, que ya no está en la transmisión de conocimientos a los estudiantes, sino en que ellos y ellas alcancen seguridad para responder a la incertidumbre de nuestro tiempo". Por lo visto, ni tan disparatadas vaciedades ni el hecho de que, desde que entró en vigor la LOGSE, los resultados vengan cayendo en picado hacen sospechar que nuestras autoridades educativas y sus patéticos asesores pedagógicos, máximos defensores de dicha ley, sean unos ineptos y en ellos esté la raíz del problema. Al parecer, los dogmas pedagógicos logsianos son sacrosantos y sus defensores inmunes a la realidad.
Por lo demás, he de señalar que se hurtó a los claustros de profesores de Secundaria la posibilidad de discutir la propuesta y que a la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, de la que soy delegado en Málaga, se le negó la necesaria acreditación para estar presente en el debate, en el que sólo pudieron participar sindicatos y asociaciones afines a las tesis de la Consejería. Se conoce que doña Cándida siempre está abierta al monólogo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de diciembre de 2004