Con la expectación que sólo levantan los grandes nombres cuya popularidad trasciende su profesión. Así acogió anoche el Auditori de Barcelona al cineasta y clarinetista de ocasión Woody Allen, quien ofreció el concierto pospuesto el pasado verano debido a compromisos profesionales. Con su aspecto de debilucho genético, Wody Allen, vestido con pantalón de pana y camisa azul, y con sus inseparables gafas, hizo las delicias del público, que abarrotaba la sala, encabezando su New Orleans Jazz Band. Con sus músicos, el director de cine trasladó a Barcelona un rincón de la ciudad más pecaminosa de Luisiana, una de las que hace décadas vieron nacer el jazz tal como lo tocó ayer Woody Allen en el Auditori.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 2004