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"América Latina es mi patria grande"

Río de Janeiro

Casaldáliga tiene una gran pasión por América Latina. Lo dice siempre. Y lo ha demostrado. Desde el inicio decía que trabajando en este continente "había quemado las naves" y que nunca volvería a Europa. Tuvo que ir sólo una vez a Roma por decisión del Vaticano para someterse a un proceso. Su familia se trasladó a la capital italiana para poder abrazarlo. Y de Roma volvió a Brasil. Nunca viajó a España. Ni siquiera para recibir los premios que le otorgaban. Tampoco con ocasión de la muerte de su madre. Ha pasado los 33 años de vida pastoral en São Felix, un territorio equivalente a una tercera parte de España, pero con apenas 100.000 habitantes.

Al recordar su lucha en defensa de los derechos de los más desposeídos suele decir: "Mi lema es el del poeta colombiano que dice: 'Si no lo amas todo, lo compadeces todo'. He vivido tensiones fuertes, pero nunca odié, aunque sí tuve rabia frente a muchas injusticias".

¿Cómo se siente en este momento el luchador y poeta religioso catalán? "Realizado, sí; orgulloso, no; satisfecho, no; tranquilo, sí. América Latina es mi patria grande, una experiencia de sacramento que abrió mi alma a Dios y a la humanidad".

Ahora, y como siempre, el lema de este religioso tan perseguido como querido sigue siendo el mismo: "No poseer nada, no llevar nada, no pedir nada, y de paso, no matar nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2005