Los acusados del robo por el método del butrón cometido en una sucursal del BBVA de Málaga negaron ayer su participación en los hechos. Los diez imputados en el juicio que se celebra ante la
Sección Tercera de la Audiencia aseguraron que las joyas o grandes cantidades de dinero en métalico intervenidas durante los registros policiales provenían de su trabajo o de herencias. También justificaron la compra de propiedades por la llegada del euro.
De los diez imputados, cuatro lo están como autores del robo, en el que se vaciaron varias cajas de seguridad, mientras que los seis restantes están acusados de haber blanqueado el dinero procedente del mismo. Siete de los imputados pertenecen a la misma familia. El fiscal pide penas de entre seis y 11 años de prisión, además de indemnizaciones que pueden ser millonarias, ya que sólo la compensación pagada por la compañía aseguradora superó los tres millones de euros, aunque se calcula que el monto del robo supera los 12 millones.
Los cuatro imputados principales, Andrés Cruz, Juan Carlos Hernández, y los hermanos José María y Agustín Morote, a los que el fiscal considera "una banda organizada dedicada a cometer robos en bancos", negaron haber estado en Málaga en las fechas cercanas al robo, cometido el 22 de octubre de 2001 en la sucursal del banco en la calle Larios. José María Morote, el único de los cuatro sin antecedentes por este delito, dijo no conocer a Cruz y a Hernández antes de abril de 2002, cuando fueron detenidos por robar en una inmobiliaria en Barcelona. El juicio continuará hasta mediados de marzo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2005