En una de sus películas éticamente más memorables, La vida y nada más (1989), Bertrand Tavernier mostró con crudeza el largo peregrinar, una vez terminada la Primera Guerra Mundial, de una mujer en busca de su marido, lo que servía de ocasión para un recorrido por los horrores de la posguerra, una áspera crítica al chovinismo francés... y el recordatorio de los horrores de la guerra. Mucho más modesto, o si se prefiere, infinitamente más banal, Jeunet se sirve de la misma guerra para contar uno de sus, por otra parte, apasionados cromos dramático-amorosos, una historia de mujeres emprendedoras y hombres que se matan a tiros, de obstáculos mil a un amor apenas esbozado cuando comienza la guerra.
LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO
Dirección: Jean-Pierre Jeunet. Intérpretes: Audrey Tautou, Gaspard Ulliel, Jean-Pierre Becker, Dominique Pinon, Marion Cottillard, Jean-Claude Dreyfuss. Género: drama amoroso, Francia-EE UU, 2004. Duración: 134 minutos.
En este sentido, Largo domingo de noviazgo responde de pe a pa a las características del cine de Jeunet: un universo surreal poblado de seres mitad angélicos, mitad bizarros, a los que les ocurren las cosas más inverosímiles sin que, no obstante, pierdan la compostura.
Pero también se aprecian algunas de sus características más irritantes como el despliegue casi irracional de medios, algo así como matar moscas a cañonazos: inmensas masas de soldados yendo hacia la carnicería, no para denunciar la guerra, sino para mostrar lo caprichoso que suele ser el destino para estirar una narración de desencuentros amorosos hacia un final estirado. Excesiva sin necesidad, ampulosa hasta el vértigo, la película gustará al público joven al que interesa ese tipo de historias inverosímiles bigger than life; pero, con un poco más de contención y un ojo más crítico, probablemente le hubiera salido a Jeunet una criatura mucho más atractiva.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2005