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El de Huesca, un carnaval de pecado

Jaime Puente, un diseñador de Sabiñánigo de 21 años, nunca imaginó que su cartel, que ganó el certamen para anunciar el carnaval de Huesca, provocara semejante alboroto. Su diseño, un hombre disfrazado con sotana y con los labios pintados de rojo con la leyenda "Un carnaval de pecado", fue, a juicio del jurado convocado por el Ayuntamiento, el mejor de los 20 que se presentaron y salió a la calle, y ahí comenzó el alboroto. Con la Iglesia topó el cartel, que lo consideró toda una falta de respeto. En la hoja parroquial oscense Pueblo de Dios, el vicario general, José Antonio Satué, pedía el domingo respeto hacia la Iglesia, "mofarse de la Iglesia está de moda", escribía y pedía el mismo respeto que pediría para "un guardia civil, un imán o un homosexual". Pero el alcalde, Fernando Elboj, decidió no retirar el cartel. Argumentó que había sido elegido por un jurado de forma democrática. Y en esto llegó el obispo de Huesca, Jesús Sanz, ausente en Roma, donde visitaba al Papa. Intentó quitar hierro, pero entonces ya una entidad patrocinadora del carnaval había retirado el logotipo. Eso sí, las cuadrillas de las parroquias saldrán, pese a todo, en los desfiles. Jaime está atónito: "Al principio estaba abrumado, el carnaval es transgresión y yo pinté lo que se disfraza la mayoría de la gente, de curas. No quise hacer nada extraño". Y es que el carnaval es eso, transgresión y pecado. Para eso viene luego la cuaresma, que es cuando hay que arrepentirse y hacer penitencia.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de febrero de 2005