La familia Cardona está desalojada de casa y con la persiana del negocio, una tienda de recambios con siete empleados, bajada. Estos días concentran la actividad en el taller mecánico que también regentan, pero no da para tanto. "Las empresas familiares no tenemos colchón", lamenta Salva Carmona, que hace lo que puede para abastecerse de piezas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2005