En estos tiempos que corren todas las miradas se centran en la figura de algunos políticos. Ya se nos ha olvidado el debate sobre la educación, que estaba en primera plana hace unos meses. Aquella discusión parece que deliberadamente se enfocó a si la religión debía de ser una asignatura o no en los planes de estudio. Llevo más de 15 años dando clase y lo que me preocupa no es la religión, aunque tenga una opinión al respecto. Me preocupa, sin embargo, el tener en el aula alumnos que no quieren estudiar y que deben compartir pupitre con otros que sí quieren. Eso produce numerosos conflictos y parecía que la solución propuesta en la LOCE, los itinerarios, era buena. Al menos en las encuestas de CC OO, sindicato nada sospechoso de ser partidario del PP, el resultado así lo demostraba.
Pero la demostración de que la educación no está entre las prioridades de nuestros políticos es la siguiente: si yo como profesora quiero ir a un museo, para preparar una visita con mis alumnos, tengo que pagar entrada, salvo que vaya en domingo como cualquier ciudadano. Sólo tengo entrada gratuita cuando voy con el grupo de alumnos, no antes. Esto no pasa en otros países de la Unión Europea. Espero que en el estatuto del docente que se discute en estos momentos se incluya este derecho.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2005