La solicitud de Halyna Osyka, que cumplía con todos los requisitos, fue una de las primeras que se grabaron ayer en la oficina de la Seguridad Social de la calle Huéscar, una de las cinco habilitadas en Málaga. Aunque en el régimen general han de ser los empleadores los que presenten la solicitud, esta ucraniana de 45 años acudió con su patrono, Antonio García González, y el abogado de éste, para asegurarse de que no faltara nada. Unas 400 personas se acercaron ayer a las oficinas de la provincia, aunque sólo 80 presentaron la solicitud, según la Subdelegación del Gobierno.
Hace tres años, Antonio García González, industrial, buscaba una persona interna para cuidar de su madre, que ahora tiene 85 años. "Primero intenté buscar a un español, hice una petición en el INEM, pero nadie se presentó", explica. Un conocido le comentó la posibilidad de emplear a Halyna, que llevaba cerca de un mes en España. Desde entonces, esta mujer con formación de economista cuida de la madre de Antonio, con la que vive, y realiza las labores del hogar, por 600 euros al mes, más el alojamiento y la manutención. "Esta gente es muy responsable y agradecida", opina Antonio, que asegura que ha intentado hacer un contrato a Halyna en varias ocasiones, sin éxito. "Creo que es mi obligación legalizar una situación que tenemos de hecho", dice.
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Halyna, que llegó a Málaga sin hablar una palabra de castellano, tiene a su marido y a sus dos hijos, de 20 y 13 años, en Ucrania. Se quedó en paro con la disgregación de la Unión Soviética. "Vine a España para ganar dinero y sacar adelante a mis niños", cuenta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 2005