Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Estremecimiento

Estremecido me quedé el pasado lunes tras escuchar la triste noticia de que un trabajador pierde su vida por accidente laboral en Madrid. De nuevo, atrás quedan ilusiones, sueños y esperanzas de procurar un futuro mejor en tierra lejana. Ha sido ignorado que en enero se alertara de que el montaje de la cimbra era insuficiente y se ha inadvertido el riesgo, hasta que se ha producido el fatal desenlace.

Por lo visto, la vida humana tiene escaso valor, máxime cuando se trata de concluir las obras dentro del periodo estipulado, con la consiguiente prima económica que ello conlleva. Los últimos datos aportados por UGT revelan que cada día mueren en España más de cuatro trabajadores en su puesto de trabajo.

Esta cifra es alarmante y bochornosa para cualquier país que se quiera calificar como desarrollado. Lamentablemente, muchos empresarios incumplen reiteradamente la legislación vigente sobre prevención de riesgos laborales, aprovechándose de la necesidad imperiosa de los empleados (cada vez más inmigrantes cuyas condiciones sociales les obligan a aceptar situaciones laborales precarias), quienes en muchos casos carecen de la formación adecuada, desconocen la normativa en vigor y poseen contratos temporales procedentes de subcontratas.

Esta degradación del trabajo es intolerable. Se hace necesario someter a las empresas a las más estrictas inspecciones de trabajo para evitar que hechos tan deplorables se repitan en nuestro mercado laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de febrero de 2005