En junio de 2004 compré un teléfono móvil en una tienda de la empresa Vodafone sita en Majadahonda. A los cinco meses de la compra el aparato tenía una avería, y, al ir a la tienda a solicitar su reparación por estar dentro del periodo de garantía, me dicen que no pueden reparar el aparato porque la factura de compra que les presento (el ticket que me dieron ellos cuando compré el aparato) es ilegible, ya que, al estar extendida en papel térmico, el tiempo ha borrado los datos.
Ante tal hecho, les pido que me faciliten una factura en condiciones, y me contestan que la van a solicitar a los servicios centrales y que cuando la tengan me llamarán para dármela. Desde entonces, y a pesar de haber insistido en numerosas ocasiones por diferentes medios (escritos, llamadas telefónicas) para reclamar mi factura, respuesta: el silencio.
Conclusión: cuando compres un teléfono así exige que te den una factura en condiciones, porque como te den un ticket de caja, en caso de que tengas problemas tendrás que comprarte otro, que en mi caso será, desde luego, de otra marca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2005