Hace un rato que ando pensando cómo empezar a materializar todo el conjunto de palabras y sentimientos que me dan vueltas en la cabeza... y la verdad no se me ocurría otra manera, porque es tanta la impotencia y la decepción que... bueno, mejor seguir manteniendo la educación.
Es curioso echar la vista atrás en los diversos sucesos que con respecto a la inmigración se han ido sucediendo en nuestro país y concretamente en nuestra Córdoba, los últimos años. ¡Una barbaridad! Pues si, tanto para unos como para otros, para los que puedan pensar de una manera u otra; una auténtica barbaridad.
Pero más bárbaro, (y utilizo ahora bárbaro y no barbaridad) me parecen las respuestas que se están dando a estos sucesos. Y es que ahora es cuando hay que gritar "basta".
Recuerdo como Izquierda Unida se posicionaba en el apoyo a las reivindicaciones y movilizaciones de las personas inmigrantes al acoso de ser aprobadas leyes que controlaran la inmigración. Recuerdo cuando Izquierda Unida criticó con dureza los desalojos "por la fuerza y con nocturnidad" de los encierros de Barcelona... Recuerdo el compromiso firmado por IU para la defensa del derecho de asilo y refugio... Recuerdo tantos manifiestos cargados de una lucha en la que muchos creíamos en defensa de los derechos humanos de la población inmigrante...
Pero yo no voy a generalizar, querida Rosa Aguilar, no voy a criticar a su partido, porque ni los conozco a todos ni me siento con el derecho. En cambio, basándome a lo que en mi ciudad ha pasado en los últimos meses en relación al pueblo rumano no puedo quedarme indiferente, y me tomo el derecho de expresarle mi decepción, mi llanto, mi impotencia y mi arrepentimiento.
Estar al frente de los desalojos varios, de las no-soluciones ofrecidas y ante todo de las declaraciones que usted ha hecho sobre el pueblo rumano me parecen, cuanto menos apología a la xenofobia, y me parece que Córdoba, que siempre ha dado muestras de solidaridad, no se lo puede permitir.
Que Rumania y los rumanos se están convirtiendo en nuestros vecinos es una realidad, y... ¿Me puede explicar alguien de qué sirve cerrar los ojos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005