En la edición de EL PAÍS de anteayer, la señora Trinidad Jiménez se desgañita para hacernos comprender que la pena de muerte no tiene lugar en la Constitución europea y pretende demostrarnos que la declaración aneja número 12 que la permite en tiempo de guerra no tiene ningún valor. La pregunta es muy sencilla: en este caso, ¿por qué se incluye esta declaración en el texto completo de la Constitución.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005