Los siete jóvenes ultras que fueron detenidos en la madrugada del domingo en las inmediaciones de la calle de Carlos Cervera de Valencia, en el barrio de Russafa, fueron puestos en libertad en la tarde del domingo después de que la juez les tomara declaración. Se les imputa un posible delito de desórdenes públicos y uno de agresión a un policía. Otra chica resultó con lesiones y tendrá que determinarse la autoría de las mismas.
"Habíamos recibido amenazas, pero ni es una novedad ni hicimos caso alguno", explicaban ayer dos de las jóvenes que el pasado sábado participaban en el concierto de Cesk Freixas y Josep Maria Cantimplora en el casal que Acció Cultural tiene en la plaza del Doctor Landete, en Russafa, muy cerca del mercado. En los días anteriores, según fuentes del grupo organizador del concierto, en el foro racó catalá en Internet varias personas que se identificaron como próximas al sindicato de ultraderecha España 2000 anunciaron su irrupción en la fiesta.
Acció Cultural puso los hechos en conocimiento de la policía nacional y una dotación hizo guardia en las proximidades del acceso al local. A la 1.30, cuando empezaba el segundo de los artistas, las 80 personas que participaban en la fiesta no se apercibieron de que fuera, a pocos metros, varias unidades de la policía habían cercado a un grupo de siete jóvenes, seis de ellos con estética skin según la policía.
Los jóvenes, algunos de ellos ataviados con símbolos nazis, se dirigieron a un local habitual de extranjeros, especialmente suramericanos, en la calle de Carlos Cervera. Allí, amenazaron e insultaron a varios clientes. Una chica recibió varios golpes cuando estaba en la puerta del local. La policía intervino, un agente resultó herido, y los detenidos fueron conducidos a las dependencias de la Jefatura Superior.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005