José Muñoz, condenado a siete años por la muerte de Antonio Civantos, el camionero que atropelló involuntariamente a su hijo, en 1998 en Natzaret, se sentó ayer de nuevo ante el juez. A su lado, también como imputados, Soledad Muñoz, su esposa, que fue juzgada y absuelta por el crimen de Civantos; Perito Buenosvinos Leña y José Montero. El fiscal y las dos acusaciones particulares les imputan un delito de alzamiento de bienes con la intención de no abonar la indemnización a la mujer y al hijo de Antonio Civantos. El juicio por el crimen se saldó con la pena de prisión para Muñoz, que salió de la cárcel la semana pasada después de cumplir algo más de seis años, y una indemnización de casi 175.000 euros para la viuda y el hijo de la víctima. Sólo han cobrado 78.000 euros, por la póliza de seguro del condenado. El resto, no se ha satisfecho. Los Muñoz se han declarado insolventes, pero en el momento del juicio eran dueños de varias propiedades vendidas a bajo precio.
El fiscal pide 18 meses de prisión, las acusaciones particulares, dos años y medio. El juicio seguirá a finales de abril por la presunta imposibilidad del acusado de responder a las preguntas a consecuencia de las secuelas de una embolia que le ha dejado sin habla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005