Un ciudadano alemán residente desde hace 10 años en una casa de campo en Montuïri, Mallorca, Gunter M., de 69 años, fue encarcelado el lunes por la noche por una juez de Manacor, bajo la acusación inicial de inhumación ilegal, por haber quemado el cadáver de su esposa, Renate Moller, de 68 años, también alemana, y haber esparcido los restos por el jardín.
El detenido afirmó que su mujer murió por causas naturales, tras una larga enfermedad, el pasado 20 de enero, y que decidió incinerar el cadáver y repartir sus restos entre la tierra. Sólo se han podido recuperar fragmentos menores de huesos.
La policía científica de la Guardia Civil analiza los restos hallados en la tierra, con alto grado de incineración, un extremo que dificulta a los forenses y expertos de los cuerpos de seguridad determinar las circunstancias en las que se produjo el deceso.
Una hija de la fallecida y del detenido se desplazó hasta Mallorca tras conocer, de manera confusa y contradictoria, las versiones paternas sobre el óbito de su madre e inhumación privada de sus restos.
El detenido afirmó a su hija que había donado los órganos de su madre y que, por diferentes cuestiones burocráticas, no sabía el paradero de su cuerpo ni la tumba. La hija de la pareja acudió a la Guardia Civil local a detallar las incógnitas de la historia. Del fallecimiento de Renate Moller no había constancia en ninguna clínica, banco de órganos, registros de donaciones, empresa funeraria ni Registro Civil.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de marzo de 2005