Un grupo de escritores, pintores, escultores, músicos, galeristas y críticos presentó ayer un Manifiesto transgótico contra la trivialización del arte, frente a la iglesia de San Jerónimo el Real, hacia donde se ha expandido la ampliación del Museo del Prado. Vestidos de negro y provistos de picos, palas, azadas y martillos, algunos de los congregados escenificaron una destrucción simbólica del nuevo edificio. Durante la parodia, el profesor y filósofo Illia Galán leyó parte del manifiesto, seguido de la invocación ¡Contra la banalización del arte!, siete veces enunciada y otras tantas replicada por los asistentes con la palabra: ¡Trascendencia!
El manifiesto, que -precisa- "no pretende ser un ataque contra un arquitecto determinado ni una negación de sus dotes artísticas", elige la ampliación del Museo del Prado como símbolo de la banalización que denuncia. "Hartos de la egolatría de individuos que imponen sus gustos, se vuelve a la idea de grupo, como los antiguos constructores de catedrales (...). Cansados del consumismo plano, de formas gastadas y sin contenido, de la mercantilización vacía y del hastío de los escándalos que ya a nadie escandalizan, se busca lo sagrado en el arte, en el misterio", señala el manifiesto. Y concluye: "Los transgóticos pretenden dar una solución artística al desierto espiritual que nos rodea". Entre los firmantes del manifiesto figuran Carlos Franco, Tomás Marco, Rosa Pereda, Cecilia Mercadal, Joaquín Lledó, F. Javier Satué, María Verdugo, Moncho Alpuente, Marcos Ricardo Barnatán y Fernando Sánchez Dragó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de marzo de 2005