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La Junta multará hasta con 2.000 euros a los dueños de perros y gatos sin microchips

El Consejo de Gobierno de la Junta aprobó ayer un decreto que regula la identificación y el registro central de los principales animales de compañía, perros, gatos y hurones, y establece la obligación de que sus propietarios los identifiquen con un microchip, con multas de entre 501 y 2.000 euros en caso de incumplimiento.

El portavoz del Ejecutivo andaluz, Enrique Cervera, explicó que el decreto, que tiene como objetivo asegurar el control sanitario de las mascotas y facilitar la recuperación en caso de pérdida, adapta la legislación autonómica a las recientes directivas comunitarias que exigen especial control para perros, gatos y hurones, las especies más habituales en Europa y que con más facilidad pueden transmitir enfermedades al ser humano. El sistema de identificación que se implanta incluye datos del animal, del propietario y también del veterinario que coloca el microchip. Este dispositivo electrónico, dotado de un código alfanumérico que impide la duplicación, estará homologado y cumplirá con la certificación de calidad ISO-11.784, a fin de evitar la comercialización de chips piratas.

El decreto prevé también la creación de un registro central adscrito a la Consejería de Gobernación, cuya gestión se encomendará en breve al Consejo Andaluz de Colegios Veterinarios. Este organismo dispone ya de una amplia base de datos propia, el Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA), en el que actualmente figuran 400.000 animales inscritos, 350.000 de ellos perros.

Con la nueva regulación, la Junta prevé alcanzar en un año una cifra cercana al millón de perros, gatos y hurones censados. En cuanto a los registros municipales, que ya funcionan en numerosas poblaciones andaluzas, el decreto facilita su creación al permitir que se concierten con los colegios de veterinarios. Ambos censos, el municipal y el central, tendrán carácter público. El segundo de ellos podrá conectarse a bases de datos similares de otras comunidades y estados de la UE.

El propietario del perro, gato o hurón, tendrá un plazo de tres meses desde su nacimiento o un mes desde su adquisición para implantarle el microchip. O seis meses si tiene otro dispositivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2005