Un juez estadounidense debía decidir anoche (hora española) la inmovilización o no de bonos argentinos por valor de 7.000 millones de dólares (5.419 millones de euros). Se trata de dinero de inversores que aceptaron entrar en el canje ofertado por el Gobierno argentino, pero que han visto cómo un fondo de inversiones, que no acepta la reestructuración de la deuda impagada, ha impugnado en los tribunales la operación completa.
En medios económicos argentinos reinaba ayer la preocupación, ya que si el juez Thomas Griesa confirmaba la inmovilización, la operación total del canje de la deuda externa, celebrada como un éxito en Argentina, podría verse seriamente complicada. El fondo de inversiones que ha acudido a los tribunales estadounidenses tiene su sede en el Caribe y representa a inversores con un total de 361 millones de dólares que no aceptaron entrar en la operación propuesta por el Gobierno de Néstor Kirchner y que, en algunos casos, llegaba a suponer una quita de la deuda superior al 60%.
Al final, según las cifras oficiales, el 76,15% del total de dinero en suspensión de pagos (81.800 millones de dólares) aceptó entrar en la operación, pero restan 19.500 millones de dólares que, en principio, nunca serán recuperados por los inversores, ya que no aceptaron la oferta de canje y el Gobierno argentino ha reiterado en numerosas ocasiones que no habrá una reapertura del proceso.
Lo que más preocupaba ayer en Buenos Aires es que, en el caso de que la decisión fuera favorable al fondo de inversiones litigante, se sumen a su estrategia otros siete fondos, calificados como "fondos buitre", ya que adquirieron los bonos en plena crisis.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2005