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Entrevista:Pilar González | Diputada del Partido Andalucista en la Cámara autonómica

"En el Parlamento debe notarse que el PA ha cambiado y el trabajo será muy diferente"

Desde el miércoles pasado, el nombre de Pilar González ocupa un lugar destacado en la historia del PA al tomar posesión como diputada autonómica en sustitución de Antonio Ortega. Y lo ocupa no porque en cinco días le haya dado tiempo de realizar hazaña alguna, sino porque es la primera mujer que en 40 años de Partido Andalucista adquiere la condición de parlamentaria. Licenciada en Geografía e Historia y fraguada en el movimiento estudiantil de los años ochenta, aterrizó en el PA procedente del extinto CDS en 1995. Además de en el mundo editorial, ha trabajado en la Expo 92, la Consejería de Turismo y en el Ayuntamiento de Sevilla, donde ha abandonado su concejalía para llegar al Parlamento. Aunque la consigna de su partido es no decir aún que va a ser la nueva portavoz del grupo para no dejar en evidencia al actual, José Calvo, la decisión está tomada desde diciembre. Y ya apunta algunas líneas de trabajo: que se vea bien que el PA no es el mismo.

"La agenda política es trascendental para la autonomía: se abre una brecha clara para que sea el momento de un partido nacionalista"

"El PA está más acostumbrado a tener éxitos políticos que electorales. Siempre hemos tenido poco poder y hemos estado en desventaja"

Pregunta. ¿Es consciente de que está haciendo historia al ser la primera mujer parlamentaria del PA?

Respuesta. Es un camino que me toca recorrer a mí, pero me siento acompañada por muchas mujeres andalucistas que estamos haciendo una transformación muy importante de mi partido y, por tanto, de la política andaluza. Desde el 13º congreso hemos tardado tres meses en que haya tres mujeres en puestos importantes: consejera en la RTVA (Isabel Donado), consejera de la RTVE (Antonia Agudo) y diputada andaluza. De hecho, la ejecutiva es paritaria. Yo soy muy beligerante en el tema de la mujer -no es una pose, es de convicción-, y es que es muy difícil tener una presencia real y visual en el mundo.

P. Desde que Antonio Ortega anunció en diciembre que se iría tras perder el congreso, usted sabía que sería diputada. Habrá pensado qué hacer.

R. En situaciones concretas, materias y tareas, no tengo todavía nada claro hasta que haya una reunión del grupo con la dirección del partido. Desde mi experiencia en política municipal, que está muy pegada al ciudadano, he percibido siempre al Parlamento andaluz como una institución lejana a la realidad. Por eso me gustaría trabajar para que el Parlamento estuviera más conectado a la vida cotidiana de la gente, no sólo con los grandes temas y debates, que pueden ser muy interesantes desde el punto de vista intelectual. Pero o le damos a esos debates un sentido práctico y lo trasladamos a la sociedad, o no estaremos haciendo bien nuestro trabajo.

P. Esta semana se ha estrenado en la Cámara, ¿qué le ha parecido el pleno?

R. Pues que también hay crispación en el Parlamento, aunque siempre se dice que hay más en otros sitios. El contexto de un Gobierno de mayoría absoluta propicia mucho este tipo de situaciones tensas. Y pienso que la oposición, además de constructiva y con capacidad de hacer propuestas, tiene que ser en su tarea de control al Ejecutivo rigurosa, firme y seria. Los andaluces estamos muy acostumbrados a la confrontación entre los dos partidos centralistas y hay un hueco muy importante, que creo es la baza del PA, para engancharse a la realidad, para ser la voz de la gente y traer la voz de la gente aquí.

P. Dice que ahora hay un hueco entre PSOE y PP, ¿por qué cree que el PA, que es el partido nacionalista, tiene un papel casi testimonial en Andalucía?

R. El PA está acostumbrado a tener más éxitos políticos que electorales. Ha sido mucho lo que el PA ha aportado a la autonomía y a la conciencia de los andaluces. ¿Qué ha pasado para que después de 40 de historia, el PA tenga una presencia testimonial de cinco diputados frente a un Gobierno monocolor desde hace 25 años? Ha habido errores propios que hay que reconocer, pero también han confluido circunstancias externas, porque los partidos centralistas tienen mucho poder. El PA ha tenido siempre muy poco poder: sólo estamos en el terreno de igualdad en las ideas políticas, en todo lo demás tenemos ciertas desventajas.

P. ¿Es el momento del PA?

R. A partir del 13º congreso se abre una etapa nueva. En estos momentos yo lo percibo de una forma casi emocional, pero tiene detrás un análisis político. Hay hueco para el PA en Andalucía. Los temas que hay en la agenda política son trascendentales para la autonomía [reforma del Estatuto de Autonomía, debate sobre el modelo de Estado] con una brecha clara para un partido nacionalista. Creo que esta vez, la energía tiene que estar dedicada a aprovechar la oportunidad y a que los éxitos políticos sean también electorales.

P. Los sociólogos cuando hablan de si los andaluces son nacionalistas, suelen coincidir en que sí hay sentimiento andaluz (aunque no a la manera vasca o catalana) y que esa identidad la representa el PSOE de Andalucía y no el PA.

R. José Aumente, uno de los ideólogos del andalucismo, dice que no sólo se es andaluz por residir en Andalucía sino por ejercer de andaluces en la política. En las encuestas el PA sale habitualmente como un partido que cae simpático, pero no se le vota. El proceso a la autonomía se ha definido en el imaginario colectivo con algunas etiquetas de las que es muy difícil desprenderse y en nuestra mano está hacer ver que el andalucismo es solidario y conecta con los valores más progresistas de la realidad.

P. El empezar una etapa nueva tiene un doble filo: se rompe con lo que no ha funcionado, pero el equipo de dirección es desconocido. Además, han tardado mucho en llegar simbólicamente al Parlamento.

R. Desde las plataformas que tenemos, y el Parlamento es desde luego la más importante, vamos a hacer todo lo posible para hacer ver que el PA ha cambiado: tiene una marca y un compromiso muy serio, y que vamos a trabajar de una manera muy diferente. El PA ha hecho una renovación seria de sus órganos de dirección, mensajes y estrategias, porque lo importante no es cambiar las caras, sino lo que se pone en marcha con esas caras nuevas. El hecho de que el secretario general [Julián Álvarez] no esté en el Parlamento no quita para que sea un referente importante. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el trabajo institucional te da un grado de conocimiento, una posibilidad, pero el trabajo de calle es imprescindible.

P. En la última década el PA ha pactado con el PSOE y con el PP indistintamente en los ayuntamientos. Se les acusa de dar bandazos y alistarse con el mejor postor.

R. Ahora somos oposición en la Junta: hay un Gobierno del PSOE con mayoría absoluta y resulta muy fácil saber cuál es el papel del PA. Y hacer oposición no significar tener anclajes en ningún sitio. La herencia del pasado tiene que pesar lo justo y se debe tener en cuenta que el PA ha pactado siempre buscando el interés general, sin perder de vista su propia identidad.

P. ¿Puede asegurarse ahora que ha pasado el tiempo de Rojas-Marcos, Pacheco y Ortega?

R. Sí, totalmente. Me parece muy bonita la frase de que el PA está en la segunda generación [los hijos de los fundadores], aunque en mi caso sea la primera. Se ha pasado de unos liderazgos fuertes a que el liderazgo esté en el equipo, en la marca, en el partido, y eso significa funcionar en una clave diferente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005