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Maragall frena la reestructuración del Gobierno que proyectaba en Semana Santa

La crisis del Carmel y la tensa situación política llevaron al presidente a sopesar un cambio

La crisis de Carmel y sus derivaciones políticas motivaron que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, se planteara reestructurar su Gobierno durante la pasada Semana Santa, según fuentes del Ejecutivo. En estos momentos, el propio presidente lo descarta de forma absoluta, según aseguró a este diario. En principio, Maragall pensó en trasladar al actual consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, a Cultura, y la titular de Interior, Montserrat Tura, se perfilaba como una de las candidatas a sustituirle en esa compleja área, sobre la que ha recaído el problema del Carmel.

Además de la titular de Cultura, la socialista Caterina Mieras, se planteó que dejaría el Ejecutivo el republicano Carles Solà, responsable del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información.

Ésos eran, siempre de acuerdo con fuentes gubernamentales consultadas, algunos de los cambios con los que el presidente catalán quería dar respuesta al enrarecido momento político. La situación exigía un cambio y la reafirmación del liderazgo del presidente, puesto permanentemente en entredicho por CiU, que acentuó su actitud después de que el 24 de febrero Maragall acusara a la federación nacionalista, en sede parlamentaria, de haberse beneficiado supuestamente del cobro de comisiones sobre la obra pública catalana durante los años de gobierno pujolista.

Las subsiguiente moción de censura presentada por el PP y la querella de Convergència i Unió contra Maragall crearon un clima que requería, a juicio del presidente, un cambio para recuperar la velocidad de crucero a que, siempre según fuentes gubernamentales, navegaba el Gobierno tripartito catalán.

Encuentro con Carod

Maragall abordó, entre otros temas, la situación y la posibilidad de hacer frente a una crisis de Gobierno en un encuentro con el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluís Carod Rovira, el primero sin luz ni taquígrafos que ambos mantenían desde que a principios de 2004 el líder republicano se vio obligado a dejar el cargo de conseller en cap tras su entrevista con la cúpula de ETA en Perpiñán.

La reunión entre Maragall y Carod fue una apacible cena que se celebró en los primeros días de la pasada Semana Santa. Ese encuentro supuso una mejora sustancial en las relaciones entre el presidente de la Generalitat y el líder de su principal fuerza aliada. Algunas fuentes gubernamentales aseguran que Maragall y Carod se reunieron de nuevo la semana pasada, cuando el presidente de la Generalitat ya había desechado la idea de realizar cambios en el Gobierno.

La incertidumbre sobre si se restablecerán puentes con CiU y si esta federación y el tripartito llegarán a un acuerdo sobre la nueva financiación de la Generalitat ha recomendado al presidente la espera, según diversas fuentes gubernamentales. Los meses de abril y mayo serán decisivos para despejar incógnitas a este respecto.

Esta semana se cerrará el acuerdo de financiación en el seno del propio Gobierno y a finales de mes estará ultimada la primera lectura de la reforma del Estatut. Según las actuales previsiones de la cúpula del Ejecutivo, no se descarta la celebración de elecciones anticipadas, aunque oficialmente se niega esta posibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005