Mientras que el conjunto de las nueve centrales nucleares españolas han reducido en los últimos dos años más del 50% los sucesos que están obligadas a notificar al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), las tres plantas catalanas -Vandellòs II y Ascó I y II- se han mantenido en unos niveles similares a los de la última década. A raíz del último incidente en el sistema de refrigeración de Vandellòs II, que ha puesto en pie de guerra a los ecologistas, el CSN ha requerido a los propietarios -Endesa e Iberdrola, en diferentes porcentajes para Ascó y Vandellòs- para que contraten una consultora externa que analice por qué padecen más incidentes que el resto.
Para el CSN la respuesta es clara, y apunta como responsables a los directivos de la Asociación Nuclear Ascó Vandellòs (ANAV), aunque fuentes de la dirección afirman que están dentro de la media histórica y quitan hierro al asunto. Pero el CSN ha remitido un demoledor informe contra Vandellòs II, con motivo del último incidente en el sistema de refrigeración, a la Comisión de Industria del Congreso y el Senado. En él, al margen de especificar las reparaciones oportunas, insta a la planta a corregir las "deficiencias de gestión organizativa y de gestión de seguridad" que, a su juicio, "se han puesto de manifiesto" con el suceso.
ICV denuncia que los criterios económicos primen sobre la seguridad
En concreto, el CSN cree que la corrosión en las tuberías del sistema de refrigeración se debía haber detectado antes de que llegara a los niveles que obligaron a parar la central a finales de pasado agosto. A partir de ahora, aseguran fuentes de la ANAV, será más rigurosa la vigilancia de este circuito exterior, que toma agua del mar y la devuelve después de haber refrigerado los sistemas internos.
Sin embargo, desde agosto hasta ahora la central ha operado con un sistema dañado, lo que ha motivado duras quejas de Greenpeace y Ecologistas en Acción, y del diputado Joan Herrera (ICV), quien en unas preguntas al Gobierno insinuó que los propietarios de las plantas podrían estar primando criterios económicos por encima de los de seguridad. Tanto Herrera como los ecologistas han exigido recientemente al Ejecutivo una reforma en profundidad del CSN que garantice su "transparencia" y "total independencia".
El CSN, órgano rector de las instalaciones nucleares, admite que la respuesta que dio al incidente de Vandellòs II "no fue la mejor de las posibles", aunque añade que las exigencias que ha impuesto a la planta son "exhaustivas". Aunque el CSN ha hecho autocrítica por la tardanza en resolver el problema, acusa también a las nucleares de haber minimizado un suceso que considera grave.
"No se han dado cuenta hasta ahora de la entidad del problema", señalan fuentes del CSN. Esta gravedad no se refiere a la posibilidad de un accidente (Vandellòs II siempre ha tenido un sistema de refrigeración alternativo y docenas de mecanismos de seguridad complementarios para evitar un calentamiento excesivo), sino al hecho de haber roto la política de seguridad nuclear, basada en múltiples sistemas de prevención.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005