"Defendemos que Verne era básicamente un marinero. Se embarcó bastante, pero no todo lo que quiso. Le salvó la escritura. Gracias a sus libros viajaron imaginariamente miles de lectores", explicó Joan Manuel Soldevilla (Barcelona, 1964) en la presentación de la novela Capitán Verne (Sirpus), que ha escrito junto con Maria Mercè Cuartiella (Barcelona, 1964). El libro es un homenaje al autor de Veinte mil leguas de viaje submarino con motivo del centenario de su muerte.
"La novela es una reivindicación de Verne, que a veces ha sido maltratado por ser un escritor demasiado popular. Teníamos miedo de hacer un ensayo oculto en una novela. Sin embargo, el género novelístico se impuso al tratarse de Verne", añadió.
Dos personajes protagonizan Capitán Verne: Román, un anciano cascarrabias, y Carolina, una universitaria que anda escasa de dinero. Los apuros económicos de la joven le obligan a compartir piso con el huraño octogenario, un ciego entusiasta de los relatos de aventuras del escritor francés. Con la convivencia, a partir de un reto establecido tácitamente, nacerá en Carolina la misma afición por los libros del autor de Viaje al centro de la tierra.
"Carolina es una joven que tiene mucho tiempo por delante, mientras que Román es un anciano que ya no espera nada de la vida. Los libros de Verne les hacen confluir, aunque no mantengan una amistad clásica", apuntó Cuartiella. "Carolina aprende de Verne a estar atenta a las cosas que le rodean. Román acaba admirando esa capacidad, que demuestra cómo la literatura puede cambiar nuestras vidas", agregó.
Los autores comparten con sus personajes la admiración por Julio Verne. Por eso, la novela está llena de apostillas en las que se destruyen tópicos sobre el escritor y de reivindicaciones de su excelencia literaria. "Queremos que la novela sirva para que el lector se anime a conocer la obra de Verne, que no es un autor para adolescentes", dijo Soldevilla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005