La designación de Pino Zamorano como árbitro del partido de ayer en el Camp Nou levantó sospechas en el barcelonismo. Generaba suspicacias por madrileño y, dado que Xavi y Deco afrontaban el partido contra el Betis amenazados de no jugar en Madrid si veían tarjeta amarilla, asustaba su media de seis por partido.
Amonestó a Deco iniciada la segunda parte, por lo que no jugará en el Bernabéu, pero no fue la hinchada local la que le protestó al término del encuentro, fueron los béticos los que explotaron de indignación por su labor. Cuando señaló el final, fue rodeado por los jugadores del Betis en el centro del campo. Costó poner paz y separar a Oliveira del árbitro. Incluso medió Ronaldinho, tratando de calmar la ira de su paisano. Compareció Serra Ferrer y llenó de reproches su camino hasta los vestuarios.
Mientras, en el antepalco, Ángel Martín, vicepresidente del Betis, empezó a mostrar su enfado ante los medios de comunicación. "Nos ha robado olímpicamente", dijo el directivo, que consideró "pésimo" el arbitraje e instó a Pino Zamora a colgar el silbato: "Si es malo y no sabe, que se vaya. Este señor no merece pitar en Primera División. En el fútbol se mueven demasiados intereses como para que decida gente tan torpe".
Según Juanito, "hasta la afición del Barça sabe que sus errores han decidido el encuentro". Doblas denunció: "Ha jugado con nuestros sentimientos; el Barça no necesita ayudas". Y más visceral fue Joaquín: "Nos ha robado en nuestra cara. Me siento engañado y estafado", confesó. Serra Ferrer pidió "respeto" para su equipo y señaló los errores que, en su opinión, condicionaron el partido: "Perdonó la expulsión a Deco, y puede que Rivas hiciera penalti, pero no mereció la roja". Su excitación creció al compararlo con los hechos de la semana pasada, cuando el mismo colegiado mostró sólo la amarilla a Javi Navarro, del Sevilla, por su codazo a Arango: "Aquello fue mucho más grave".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005