Tras haberse pasado casi tres años ejerciendo una de las labores más ingratas dentro de la fórmula 1, la de piloto probador, a Pedro Martínez de la Rosa se le presentó una ocasión de oro en Bahrein. La aprovechó a fondo, hasta las últimas consecuencias. Dio rienda suelta a todo su talento y agresividad, cualidades que le había sido imposible exhibir desde la última prueba que disputó, el Gran Premio de Japón de 2002, a bordo de un Jaguar.
Ayer, por fin, después de haber trabajado todos los días laborables de los dos últimos años y medio con los McLaren que luego utilizaban otros, le llegó un fin de semana en el que pudo competir. Fue gracias a la lesión de uno de los pilotos titulares de la escudería, el colombiano Juan Pablo Montoya, que se lastimó mientras jugaba un partido de tenis con su preparador físico. Al español no le pudo la impaciencia, ni tampoco el espanto por el par de tremendos sustos que sufrió en los intentos por adelantar a tantos rivales como se interpusieron en su camino. En ningún momento bajó el listón. Se rehizo una y otra vez y volvió a la carga. Revolucionó la carrera. Se convirtió en el hombre al que nadie quería tener detrás.
"Si es mi última carrera, no hay problema, porque he demostrado lo que soy capaz de hacer"
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Las cosas, además, no empezaron bien para De la Rosa. En un circuito en el que conducía por primera vez, partía desde la octava posición de la parrilla. El Cosworth del alemán Christian Klien debía salir junto a su McLaren, pero se quedó clavado en la vuelta de calentamiento. Eso propició que el Renault de Fisichella encontrara un inesperado hueco y tuviera campo libre para arrancar a toda pastilla y superar a De la Rosa. En un abrir y cerrar de ojos, el catalán se encontró por detrás de Fisichella y de su compañero de escudería, Raikkonen, y poco después también fue rebasado por Sato.
Su lucha por superar de nuevo al japonés de Bar Honda fue sostenida. Sato es uno de los pilotos que sacan de quicio a cualquiera. Tiene fama de kamikaze. Se resiste por todos los medios y hasta las últimas consecuencias a ser rebasado. El McLaren de De la Rosa era más rápido que el Bar Honda, pero los audaces movimientos con los que Sato taponaba con su bólido todos los resquicios del asfalto le mantuvieron sin posibilidades de hallar el hueco durante un puñado de vueltas.
De la Rosa se pasó de frenada en una primera intentona. Pero no cejó en su empeño. Hasta que adelantó a Sato. Acto seguido, se fue a por Barrichello. Después de varias vueltas situado en el cogote del brasileño, también lo rebasó. Perfilado ya el final de la carrera, De la Rosa demostró su tremendo potencial y realizó la vuelta más rápida. Fue en el giro número 43. Lo completó en un tiempo de 1m 31,447s, a más de 213 kilómetros por hora, un registro que nadie logró rebajar.
De la Rosa no se conformó con eso. Vio el Williams de Webber a tiro. Acosó al australiano hasta las últimas consecuencias, hasta que, a sólo dos vueltas para la conclusión, lo pasó y se clasificó el quinto.
"Ha sido, de largo, mi mejor carrera en la fórmula uno", afirmó. Lo dijo con total fundamento. En los 63 grandes premios que disputó desde 1999 hasta 2002 su mejor posición final fue precisamente un quinto puesto, en el de Italia en 2001. "Ha sido la primera vez que he corrido con un coche competitivo y he conseguido divertirme y adelantar a mis rivales en vez de ser adelantado", explicó el piloto de 34 años, que, además del Jaguar, había pilotado un Arrows durante sus dos primeros años en la categoría.
Ahora planean dos dudas sobre el futuro próximo de De la Rosa: saber si Montoya se recupera para la próxima carrera, el 24 de abril en Imola y, si no lo hace, saber si McLaren decide manenerle como piloto titular o bien le da una oportunidad al otro probador, el austriaco Alex Wurz, algo que, tras lo visto ayer, parece difícil.
"He dado lo mejor de mí", confesó De la Rosa; "me siento magníficamente y si es mi última carrera no hay problema porque he probado lo que soy capaz de hacer. He demostrado a McLaren que pueden contar conmigo cuando quieran". Ron Dennis, director deportivo del equipo McLaren Mercedes, preguntado sobre la actuación de De la Rosa, comentó: "Ha demostrado el nuvel de profesionalidad y velocidad siempre hemos observado en las pruebas".
Alex Wurz, el rival de De la Rosa por el puesto vacante que por el momento ha dejado Montoya, fue piloto de Benetton desde 1997 hasta 2000. Desde entonces, este piloto de 31 años no ha vuelto a competir. Al igual que De la Rosa, ha tenido que trabajar como piloto de pruebas. Su mejor clasificación fue un tercer puesto en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1997. En 1998 concluyó el séptimo en la clasificación del Mundial. Ha disputado un total de 54 grandes premios, diez menos que De la Rosa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005