El balance no puede ser más que negativo. El debut del Ferrari 2005 no sólo no concedió esta vez la victoria a los de Maranello, en contra de lo que venía ocurriendo con cada nuevo coche desde 1999, sino que dejó otra vez a los dos pilotos de la escudería italiana sin puntuar. La situación es caótica. Mientras Fernando Alonso domina el Mundial, con 26 puntos, el alemán Michael Schumacher lleva sólo dos en tres carreras -fue séptimo en Malaisia- y el brasileño Rubens Barrichello aún no ha podido sumar ninguno. "Seremos competitivos en las próximas carreras", asegura un resignado Schumacher. "En Imola estaremos al mismo nivel que en Bahrein, pero sin fallos", sentenció Jean Todt, el director de la firma roja.
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La lección de Bahrein fue dura para Ferrari. El balance que dejó el desenlace del gran premio resulta alarmante: ningún punto marcado, un solo bólido en la llegada -el de Barrichello, noveno-, un motor cambiado -Barrichello-, una caja de cambio rota -Barrichello-, reparada, cambiada y repuesta de nuevo por la vieja, y un problema hidráulico en el vehículo de Schumacher.
"La carrera ha sido difícil y decepcionante", reconoció Todt; "evidentemente, tenemos mucho trabajo por hacer en las próximas semanas para mejorar la fiabilidad de este coche con la colaboración de Bridgestone. El resultado neto de las tres primeras carreras fuera de Europa es muy negativo y está lejos de nuestro rendimiento habitual. Pero estoy convencido de que en Imola saldremos a ganar".
Puestos a buscar aspectos positivos, el F2005 se mostró competitivo mientras se mantuvo en la pista. Schumacher fue el único piloto que puso presión a Alonso en las diez primeras vueltas, hasta que abandonó. Y Barrichello, que salió en la última posición de la parrilla tras haber cambiado el motor, remontó hasta llegar a la quinta posición antes de tener problemas con sus deteriorados neumáticos delanteros y comenzar a conservar. Al final, sin embargo, todo se vino abajo.
"Estoy decepcionado por no haber podido concluir la carrera", confesó Schumacher; "pero saco algo positivo de Bahrein: el tremendo esfuerzo que han realizado los mecánicos y todo el equipo para poner este coche en circulación en tan poco espacio de tiempo. Para mí, la decisión de hacerlo debutar es la correcta. Mientras he estado en la pista he sido competitivo". El germano insistió en su convencimiento de que en las próximas carreras el F2005 mejorará sustancialmente: "Se ha hecho un buen trabajo hasta aquí. Y ahora debemos seguir el mismo ritmo para continuar desarrollándolo".
Para Barrichello la experiencia de Bahrein resultó bastante más dura que para el alemán. A él, al menos, le reservaron las pocas piezas de recambio del F2005 que el equipo había desplazado al gran premio. "Es un fin de semana para olvidar", asumió el brasileño, de 32 años; "los neumáticos funcionaron de forma excelente durante la primera parte de la carrera, pero luego se desgastaron y sufrí mucho subviraje. Tuve que aminorar la marcha. Por otra parte, como no pude correr en los entrenamientos libres, hube de utilizar los reglajes de Michael, que no se adaptan bien a mi forma de pilotar".
La clasificación de Schumacher en la segunda posición en la parrilla de salida, por detrás de Alonso, y el inicio de la carrera aportaron ilusión a la baqueteada escudería Ferrari. Pero todo acabó torciéndose de forma irremisible. Incluso les afectó emocionalmente el fallecimiento del papa Juan Pablo II, al que muchos componentes del equipo conocían personalmente. Los bólidos salieron con el morro pintado de negro. Les queda la esperanza de empezar a remontar en su terreno, en Imola, dentro de tres semanas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005