No comprendo muy bien por qué existen en Madrid nuevos edificios de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) destinados a viviendas de protección pública, algunos de los cuales aún no se han entregado, que cuentan con un escalón en el portal, tal y como he podido apreciar paseando por el PAU de Carabanchel, por poner un ejemplo.
Cierto es que gracias a Dios no es en todos, pero sí en algunos. Se entiende que las normativas de accesibilidad deben garantizar que una persona con silla de ruedas pueda entrar y salir de los edificios.
De hecho, en el interior de los mismos el ascensor baja hasta el nivel cero y no existe ninguna barrera en su interior; entonces no comprendo por qué dejan todavía en algunos de los portales un escalón de 10 centímetros de altura. ¿Qué sentido tiene eso?
Me consta que son vicios de las constructoras, porque no se acaban de concienciar sobre la importancia de las barreras arquitectónicas; cumplen la normativa que se les exige en el proyecto, pero se olvidan de los detalles más elementales.
Sin ir más lejos, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón inauguraba el lunes 28 un edificio de viviendas en el distrito de Latina, y me pareció observar que uno de los portales del edificio, que se encontraba justo detrás de donde echaba el discurso sobre la funcionalidad y belleza del inmueble, contaba con uno de esos escalones a los que me refiero.
Cualquier persona podría pensar que quizá en esas viviendas no se ha habilitado ninguna para discapacitados, pero aun en ese caso, el interior del edificio carece de barreras arquitectónicas tal y como exigen las normativas, lógicamente para que cualquier discapacitado pueda entrar y salir del mismo para visitar a alguien o para cuanto sea necesario, como las personas y no como un mueble en tiempo de mudanza.
Por tanto, mis preguntas son en primer lugar: ¿qué sentido tiene ese escalón tan frecuente? Y en segundo lugar: ¿no podrían supervisarse estos detalles por parte del Consistorio, obligando a las constructoras a que rectifiquen estas barreras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005