Vamos a ver si entre todos podemos aclarar un poco el modelo actual de educación en España y ver qué se puede hacer de una forma efectiva para mejorarlo. Soy profesor de instituto desde hace casi diez años y poco a poco voy comprendiendo lo que pasa y por qué: los profesores estamos divididos y desesperados; los padres estamos -además de profesor soy padre- preocupados, desorientados y estresados; los alumnos están en la gloria, viven en un limbo de falta de obligaciones y descontrol de normas básicas.
El sistema no funciona, uno de los problemas básicos es la imposibilidad de la atención a la diversidad. Por dar una breve pincelada, un profesor de instituto tiene que atender dentro de un mismo grupo a los siguientes tipos de alumnado: con necesidades educativas especiales, con adaptaciones curriculares no significativas, de integración, del programa de diversificación curricular, del programa de compensatoria, absentistas, con problemas de comportamiento, etcétera.
Posibles soluciones: más profesorado en general y especializado en particular, disminución de la ratio, agrupamientos específicos de alumnos con necesidades similares hasta que estén preparados para integrarse en otro grupo; detección temprana de problemas de aprendizaje desde primaria, programas de formación educativa y profesional en grupos reducidos para alumnos con problemas importantes de aprendizaje desde los doce años, con partidas presupuestarias que atiendan todos los capítulos necesarios.
Éstos, entre otros, son: espacios, materiales, profesorado, proyectos educativos de los centros que integren las áreas curriculares en proyectos comunes y significativos; revisión de los currículos oficiales y dotación de los medios estructurales para que los equipos docentes puedan llevar a cabo programas comunes, reuniones interdepartamentales, etcétera.
Tomémonos en serio la educación de una vez por todas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005