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OPINIÓN DEL LECTOR

El trastorno bipolar en TV-3

TV-3 emite desde hace un par de semanas la serie Nip/Tuck, sobre el accidentado ejercicio profesional de dos cirujanos plásticos en Estados Unidos y los problemas éticos asociados a su práctica. En el capítulo del pasado 5 de abril aparecía una paciente que era catalogada como "maniacodepresiva" o bipolar. La citada paciente presentaba todo tipo de alteraciones -obsesión por la propia figura, agresividad, planes de asesinato- y daba una imagen de persona absolutamente peligrosa y conflictiva, hecho que no se corresponde con la realidad de las personas que sufren un trastorno bipolar. Con todo, se incidía correctamente en el hecho de que la paciente estaba sufriendo una recaída porque había abandonado la medicación (se mencionaba el carbonato de litio), que es lo que sucede casi siempre que un paciente abandona el tratamiento.

Es muy común que la televisión dé una imagen absolutamente deformada y escandalosa de las enfermedades psiquiátricas, lo que contribuye a que crezca el estigma social que habitualmente acompaña a estos trastornos y que hace que las personas que los padecen tengan serias dificultades para aceptar su diagnóstico. El trastorno bipolar es una enfermedad del estado de ánimo crónica pero tratable que requiere un tratamiento farmacológico y psicológico altamente especializado. Como profesionales del Programa de Trastornos Bipolares del Hospital Clínic de Barcelona lamentamos que siempre que la enfermedad aparece en los medios sea en una ficción con escaso rigor o bien presentando aspectos morbosos de la misma, ignorando sistemáticamente los importantes avances que la ciencia ofrece en la comprensión y tratamiento de esta enfermedad, que abren una puerta a la esperanza.

Obviamente, entendemos que la citada serie no tiene una finalidad educativa sino puramente recreativa, pero casos como éste no hacen otra cosa que desinformar y reforzar la aparición de prejuicios sobre la enfermedad bipolar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 2005