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Crítica:CRÍTICAS

El día de la cigüeña

Habíamos visto todo tipo de adaptaciones americanas de películas del resto del mundo (y de las suyas propias). Unas fotocopias más o menos calcadas que no suelen tener sentido alguno más allá de, según su propia teoría, dar a conocer al pueblo estadounidense pequeñas producciones de éxito adaptándolas a sus particulares leyes de la creatividad y el mercado. Pero lo que no habíamos visto nunca es un remake europeo de una gran película americana, lo que tiene aún menos razón de ser, sobre todo si hablamos de Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993), moderno clásico de la comedia, conocidísimo (se ha puesto infinidad de veces en televisión), irrepetible e inmejorable, y menos a través de una absurda coproducción sin demasiados medios y sin imaginación alguna.

UN DÍA SIN FIN

Dirección: Giulio Manfredonia. Intérpretes: Antonio Albanese, Goya Toledo, Beatriz Rico, Fabio de Luigi. Género: comedia. Italia, España, RU, 2005. Duración: 90 minutos.

Se ha cambiado de animal (cigüeñas en lugar de marmotas) y de ambientación (Tenerife en lugar de Illinois), pero el resto es prácticamente el mismo: el despertador músico-radiofónico que maltrata las neuronas del protagonista, esta vez al grito mucho más castizo de "¡es el día de la sangría!"; las dificultades en el humilde hostal del pueblo; el transeúnte pesado al que hay que encontrarse cada día en el mismo lugar y, por supuesto, el proceso de enamoramiento del locutor de televisión y, en este caso, una bióloga del lugar que les ayuda en el reportaje. El actor italiano que interpreta el papel de Bill Murray, Antonio Albanese, no tiene el menor carisma, el reparto español que participa está peor que nunca y las referencias para la dirección de Giulio Manfredonia parecen haber sido, más que las películas de Dino Risi, las comedietas de los años setenta protagonizadas por Álvaro Vitali, más conocido en España como Jaimito.

Lo peor no es que la película sea penosa (hay una secuencia en la que uno de los personajes dice que "el mar está revuelto" y en el contraplano, como se ve que aquel día de rodaje era de calma, lo que aparece es el efecto especial de un mar tan mísero como el de la separación de las aguas en Los 10 mandamientos), ni siquiera que el proyecto carezca de sentido; lo más grave es que los responsables intentan por todos los medios que no nos enteremos de que se trata de un remake de Atrapado en el tiempo. Así, en los créditos iniciales, tras los actores, sólo sale el nombre del director, obviando el apartado de guión, y en los finales sólo aparece cuando casi no hay más remedio y se supone que el público que va a ver este tipo de productos desfila ya por el oscuro pasillo en busca de la paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2005