Vive en la calle del doctor Ramón Castroviejo, cerca de las obras de la avenida de la Ilustración. Dice que los ruidos y el polvo han terminado por minar los nervios de varios vecinos. Se queja de que la carretera pasará a escasos diez metros de su casa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 2005