En 2002, Jose Macías, que ahora tiene 41 años, y Félix Viana, de 31, celebraron su primera boda. Se inscribieron en el registro de parejas de hecho de Madrid, e invitaron a unas 50 personas, entre familiares y amigos. Era a todo lo que podían aspirar.
Jose y Félix se conocieron hace siete años en un bar de Madrid, en el que Félix trabajaba como camarero. Jose vivía en Barcelona, pero no volvió a su ciudad. "Lo dejé todo y me quedé. Me enamoré como un niñato", recuerda.
Jose encontró trabajo en Madrid. Dos años después, con Félix, abrieron una tienda. "Cuando empezamos no teníamos nada. Ahora, todo: la tienda, la casa, el taller [de ropa], el coche y hasta los dos perros son de los dos", explica. La aprobación del proyecto de matrimonio gay le pilló trabajando. "Ahora tendremos que volver a prepararlo todo. El que quiera ser pareja de hecho, bien; pero yo quiero tener todos los papeles del registro civil. Es por amor, pero también nos interesa por los impuestos. Queremos hacer la declaración de la renta juntos".
MÁS INFORMACIÓN
Jose no se podía suponer que iba a tener que repetir la ceremonia. "Pero esta vez, lo haremos de verdad, con restaurante y todo", señala. A la primera boda sólo invitaron a sus hermanos. Ahora quiere invitar a toda la familia. "Y a nuestros mejores amigos. A mí no me da ninguna vergüenza. Con lo que nos ha costado, tenemos que celebrarlo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 2005