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El zoo marino se construirá en cinco años y supondrá una inversión de 120 millones

El equipamiento será explotado por una fundación pública abierta a inversores privados

Cinco años de construcción y un presupuesto de salida de 120 millones de euros son las primeras cifras del zoo marino que el Ayuntamiento de Barcelona planifica en la zona del Fórum una vez que el proyecto ha recibido el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente. El zoo marino tendrá 7,7 hectáreas y supondrá el traslado de la mitad de las especies del zoo de la Ciutadella. El consistorio quiere licitar de inmediato las obras de la plataforma, que costará 20 millones de euros, para que en un plazo de dos años se pueda empezar la ejecución del proyecto del zoo.

Para crear la plataforma se emplearán miles de toneladas de tierra que ya estaban acumuladas hace un año frente al mar. Fue necesario retirarlas por la celebración del Fórum y porque el esperado permiso no llegaba. Ahora, el camino se hará a la inversa.

El nuevo zoo marino será financiado y explotado por una fundación en la que estarán presentes diversas administraciones. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, no precisó cuáles integrarán la fundación, que estará abierta a la participación de entidades sin ánimo de lucro. No será un zoo espectáculo, según dejaron claro el alcalde y Jordi Portabella, actual presidente del zoo. "Será un centro de formación y de recuperación de especies en extinción", señaló Clos.

El nuevo zoo incluirá los biosistemas de las aguas oceánicas, las lagunas litorales y los deltas africano, mediterráneo y americano. Acogerá inicialmente a unas 90 especies de animales, la mayoría de las cuales procederán del zoo del parque de la Ciutadella, divididas en 20 especies de mamíferos, 40 de aves, 23 de reptiles y 7 de anfibios.

Apenas acaba de dar el primer paso y el proyecto ya suscita polémica. Ayer el presidente del grupo municipal de Convergència i Unió, Xavier Trias, cuestionó la oportunidad de que la ciudad afronte una inversión de ese tipo cuando, en su opinión, hay otras prioridades. La organización ecologista Greenpeace también se declaró contraria al zoo porque considera que es una nueva agresión al litoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005