Educación acaba de convocar cerca de 3.000 plazas para maestros y profesores. Mientras tanto, 10.000 profesionales vemos en peligro nuestro puesto de trabajo después de desempeñarlo durante años de forma precaria.
Los maestros y profesores interinos pensamos que la masiva oferta no hace más que agravar nuestro problema, pues la mayoría de las plazas van a ser nuevamente ocupadas por compañeros que recién han acabado sus estudios y sin cargas familiares, con los que difícilmente podemos competir. No buscamos que ellos no accedan a su primer trabajo, pero creemos que hay fórmulas para que tampoco los que venimos desempeñándolo nos quedemos sin él.
Y cuando hablamos de nuestro problema, no nos referimos sólo al de los maestros, sino también al de los alumnos, sus familias y las nuestras....
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005