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Un estudio denuncia la falta de ayudas públicas para el acceso de los inmigrantes a la vivienda

El informe destaca el peligro de guetización y la escasez existente de vivienda social

La falta de viviendas sociales, la escasez de alquileres y los precios cada vez más altos junto con casos de racismo son algunos de los principales problemas a los que se enfrentan los inmigrantes a la hora de encontrar casa. Un estudio presentado ayer por el Centro de Estudios para la Integración Social y Formación de Inmigrantes (Ceim) destaca la ausencia de políticas públicas dedicadas al acceso a la vivienda de este colectivo, cuya presencia es cada vez mayor. El informe alerta de la concentración de extranjeros en zonas depauperadas, lo que dificulta su integración.

El documento recomienda crear mecanismos de integración social

El estudio Vivienda e inmigración en la Comunidad Valenciana propone potenciar la existencia de un parque de viviendas de alquiler amplio que podría pasar por sacar al mercado las viviendas vacías, casi el 25% en la ciudad de Valencia. Además "se han de adoptar medidas de sensibilización social y de información para mitigar el rechazo de la población ante los inmigrantes" y crear mecanismos "tendentes a promover la integración para evitar los procesos de concentración", para evitar que se agudicen los problemas que ya están empezando a detectarse.

En contra de la tendencia estatal -que se localiza en las capitales-, la mayor concentración de extranjeros (el 28%) se produce en municipios de entre 5.000 y 20.000 habitantes debido a la atracción de las medianas localidades turísticas y la actividad agrícola de estas zonas. El 25% reside en poblaciones mayores de 20.000 habitantes, el 10% en las zonas metropolitanas que circundan las grandes ciudades y el 24% en las capitales. El informe, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) para el Observatorio Valenciano de las Migraciones del Ceim, destaca el incremento de población extranjera, que se ha multiplicado por cinco en la Comunidad Valenciana entre 1996 y 2003. Más espectaculares son las cifras de las ciudades de Castellón y Valencia, donde los inmigrantes se han multiplicado por 14 y por 10 respectivamente.

Esta evolución ha derivado en que el problema que representa en general el acceso a la vivienda, se agrave en el caso del los inmigrantes. Este grupo, "debido a su nivel de renta y la incertidumbre de sus ingresos", como apunta el trabajo, se ven abocados al mercado de alquiler, que cada vez es más escaso.

"Las dificultades pueden llegar a producir fenómenos de segregación por una doble vía", señala el informe. "Por un lado al llegar importantes flujos de inmigrantes a un área urbana buscan lugar para alojarse, siendo las zonas degradadas en las que encuentran acomodo". De esta forma, en la ciudad de Valencia la población extranjera que vive en viviendas sin aseo (2%) duplica a los datos del total de los ciudadanos (1%). Pero a la menor calidad de las viviendas se añade que "las dificultades de acceso fuerzan a que los inmigrantes no puedan disponer de una vivienda por unidad familiar, teniendo que compartirla con el consiguiente menor espacio vital". El documento destaca que al concentrarse en determinadas áreas, se crean grupos "que intentan repetir la estructura social y costumbres de sus países de origen", de forma que la población originariamente residente y los comercios "perciben el nuevo entorno con características que les resultan extrañas y se retiran en ocasiones", dando lugar a segregaciones y guetos. Esta circunstancia es especialmente evidente en el distrito dos de Castellón, que cuenta con un 35% de población extranjera.

Las medidas de acceso a la vivienda se han centrado en la vía de estímulos fiscales o ayudas a la compra, pero este tipo de acciones "no son adecuadas" para los inmigrantes, ya que se centran en la compra de pisos pero dejan al margen los alquileres. Otro tipo de recursos "tradicionalmente utilizados" se centra en la oferta de viviendas de alquiler social, una solución que ha "caído en desuso por su elevado coste presupuestario" pese a ser "ampliamente aplicadas" en Europa. En el caso español, los pocos intentos en este sentido "se han ido convirtiendo paulatinamente en guetos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005